De mi vida, de lo que me gusta y de la hermosa gente que comparte escenario conmigo
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martes, enero 28, 2014
lunes, enero 27, 2014
domingo, enero 26, 2014
A pesar de que no estan para muchos trote...
81-year-old Sweethearts: Un hombre de 81 años se reencuentra con su novia de secundaria 62 años después
Jack tiene 81 años.
Betty tiene 81 años.
El marido de Betty murió hace 6 años.
La mujer de Jack murió hace 2 años.
Jack, un hombre de 81 años se dispone a reeoncontrarse con la que fue su novia en secundaria hace 62 años, Betty.
En el aeropuerto de Washington fue este encuentro y os podéis imaginar la emoción que despertó este hecho entre los dos.
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viernes, enero 24, 2014
Lo vivido...
Cuerpo dormido


A veces recuerdo la tibieza de aquellos días,
la gracia de aquel cuerpo dormido,
la blancura del lecho en un rincón del cuarto,
el libro abandonado, entreabierto,
la lámpara sumisa, la ventana,
el sonido lejano de la lluvia,
los lentos rumores de la noche.
y pienso entonces que fue hermosa la vida,
y acaricio en mi pecho las heridas del tiempo.
Eloy Sánchez Rosillo
la gracia de aquel cuerpo dormido,
la blancura del lecho en un rincón del cuarto,
el libro abandonado, entreabierto,
la lámpara sumisa, la ventana,
el sonido lejano de la lluvia,
los lentos rumores de la noche.
y pienso entonces que fue hermosa la vida,
y acaricio en mi pecho las heridas del tiempo.
Eloy Sánchez Rosillo
miércoles, enero 22, 2014
Para los celíacos, que haberlos, haylos
Celíaco en edad de cocinar
Dicen las exnovias que hay que estar más atento a los detalles. Cuando los Reyes Magos te dejan junto al árbol un libro de recetas sin gluten es como cuando tus padres te compran una maleta: son regalos de “ahora te toca a ti”.
Tengo que ser sincero, no soy un gran cocinero. Pertenezco a ese grupo de celíacos que lo son desde muy pequeños. Nuestra familia era la que nos preparaba platos especiales, aprendimos a comer muy bien, pero nos acomodamos demasiado en la cocina. Así que cuando rompí el papel de regalo y vi el libro de zerOgluten (Grijalbo Ilustrados, 2013) puse sólo media sonrisa. Voy a contar cómo conseguí la otra media.

Dicen las exnovias que hay que estar más atento a los detalles. Cuando los Reyes Magos te dejan junto al árbol un libro de recetas sin gluten es como cuando tus padres te compran una maleta: son regalos de “ahora te toca a ti”.
Tengo que ser sincero, no soy un gran cocinero. Pertenezco a ese grupo de celíacos que lo son desde muy pequeños. Nuestra familia era la que nos preparaba platos especiales, aprendimos a comer muy bien, pero nos acomodamos demasiado en la cocina. Así que cuando rompí el papel de regalo y vi el libro de zerOgluten (Grijalbo Ilustrados, 2013) puse sólo media sonrisa. Voy a contar cómo conseguí la otra media.

Esa misma mañana de Reyes, en plena oda al roscón, decidí que sí, que era mi momento, que ya era mayorcito como para cocinar platos de calidad, mucho más elaborados. Comencé a hojear el recetario en busca de información sobre la autora, Marí Luisa Barreiro. Tiene celíacos en su familia y no se define como cocinera, un alivio.
Tres días más tarde, cuando media España corría a apuntarse al gimnasio para bajar los excesos de Navidad, este que escribe estaba listo para preparar un risotto (para comer) y varias pannacottas de Nutella (para cenar, para desayunar al día siguiente, para comer al día siguiente). Miré las fotos de los platos en el libro, miré mi cocina, volví a mirar las imágenes del recetario, y me miré al espejo. Los platos no iban a quedar igual de bonitos, era evidente, pero lo importante era el sabor… e intentarlo.
Siguiendo con cuidado las explicaciones del libro, los platos fueron tomando forma. Elrisotto empezaba a oler a risotto, y familiares y amigos venidos de todos los rincones del país me sacaban fotos mientras cocinaba. Estaba tan crecido que conté un par de chistes de Arguiñano mirando al microondas.
Teniendo un público exigente no sobró nada, señal de que no lo debí de hacer tan mal. Fue una gran mañana en la cocina. Los platos, sabrosos, y la sonrisa, completa.
Pero este es solo un ejemplo de todas esas publicaciones, en papel, en blogs o en YouTube, que deciden particularizar dentro de la gastronomía y hacer más fácil la aventura de cocinar a todos aquellos que tenemos que estar pendientes de los ingredientes que usamos. A todos ellos, gracias.
Tres días más tarde, cuando media España corría a apuntarse al gimnasio para bajar los excesos de Navidad, este que escribe estaba listo para preparar un risotto (para comer) y varias pannacottas de Nutella (para cenar, para desayunar al día siguiente, para comer al día siguiente). Miré las fotos de los platos en el libro, miré mi cocina, volví a mirar las imágenes del recetario, y me miré al espejo. Los platos no iban a quedar igual de bonitos, era evidente, pero lo importante era el sabor… e intentarlo.
Siguiendo con cuidado las explicaciones del libro, los platos fueron tomando forma. Elrisotto empezaba a oler a risotto, y familiares y amigos venidos de todos los rincones del país me sacaban fotos mientras cocinaba. Estaba tan crecido que conté un par de chistes de Arguiñano mirando al microondas.
Teniendo un público exigente no sobró nada, señal de que no lo debí de hacer tan mal. Fue una gran mañana en la cocina. Los platos, sabrosos, y la sonrisa, completa.
Pero este es solo un ejemplo de todas esas publicaciones, en papel, en blogs o en YouTube, que deciden particularizar dentro de la gastronomía y hacer más fácil la aventura de cocinar a todos aquellos que tenemos que estar pendientes de los ingredientes que usamos. A todos ellos, gracias.
lunes, enero 20, 2014
La obra cumbre de Dogson (Seudónimo de Lewiw Carrol) con millones de seguidores, entre los que me cuento por muchas razones que no viene al caso
¿Quieres ver el manuscrito ilustrado original de 'Alicia en el país de las maravillas'?

Un día de verano en 1862, un hombre alto y tartamudo llamado Charles L. Dodgson hizo un viaje en barco por el Támesis, acompañado de un colega y las tres hijas del rector de la universidad Henry Liddell. Para evitar el aburrimiento durante la travesía de cinco millas, Dodgson obsequió al grupo con la historia de una niña llamada Alicia que corre aventuras en los lugares más inesperados. Para el final del día, la hija mediana de los Liddell, también llamada Alicia (Alice), estaba tan cautivada por la narración que le imploró que continuase la historia. Unos tres años más tarde, Dodgson publicaría las aventuras de ‘Alicia en el país de las maravillas’ bajo el seudónimo de Lewis Carroll (el seudónimo era una versión en inglés de “Carolus Ludovicus”, la forma latinizada de su nombre).
Desde entonces han sido millones los lectores devotos de esta obra, algunos tan destacados comoOscar Wilde o la Reina Victoria.
‘Las aventuras de Alicia bajo tierra’, la versión manuscrita original del libro que Carroll presentó a Alice Liddell en 1864, se conserva actualmente en la British Library. Ésta ha puesto a disposición de todos los lectores una versión online aquí . El volumen incluye 37 ilustraciones a tinta, creadas por el propio autor. Los amantes de esta obra verán que los dibujos originales de Carroll difieren de el aspecto tradicional que la versión de John Tenniel fijó en el imaginario popular cuando se publicó. Una curiosidad, un manuscrito original, tesoro de la literatura universal, que ya podemos consultar todos.
Alicia en la British Library: Versión todos los navegadores | Versión Flash

Un día de verano en 1862, un hombre alto y tartamudo llamado Charles L. Dodgson hizo un viaje en barco por el Támesis, acompañado de un colega y las tres hijas del rector de la universidad Henry Liddell. Para evitar el aburrimiento durante la travesía de cinco millas, Dodgson obsequió al grupo con la historia de una niña llamada Alicia que corre aventuras en los lugares más inesperados. Para el final del día, la hija mediana de los Liddell, también llamada Alicia (Alice), estaba tan cautivada por la narración que le imploró que continuase la historia. Unos tres años más tarde, Dodgson publicaría las aventuras de ‘Alicia en el país de las maravillas’ bajo el seudónimo de Lewis Carroll (el seudónimo era una versión en inglés de “Carolus Ludovicus”, la forma latinizada de su nombre).
Desde entonces han sido millones los lectores devotos de esta obra, algunos tan destacados comoOscar Wilde o la Reina Victoria.
‘Las aventuras de Alicia bajo tierra’, la versión manuscrita original del libro que Carroll presentó a Alice Liddell en 1864, se conserva actualmente en la British Library. Ésta ha puesto a disposición de todos los lectores una versión online aquí . El volumen incluye 37 ilustraciones a tinta, creadas por el propio autor. Los amantes de esta obra verán que los dibujos originales de Carroll difieren de el aspecto tradicional que la versión de John Tenniel fijó en el imaginario popular cuando se publicó. Una curiosidad, un manuscrito original, tesoro de la literatura universal, que ya podemos consultar todos.
Alicia en la British Library: Versión todos los navegadores | Versión Flash
domingo, enero 19, 2014
viernes, enero 17, 2014
Para conquistar el corazón de una madre, conquista primero el de su hija
Querido "Papá" del asiento 16C
Querido "Papá":
No sé cuál es tu nombre, pero Kate te llamó "papá" durante todo el vuelo la semana pasada y tú, amablemente, no la corregiste. De hecho, ni siquiera te sentiste extrañado, pues probablemente te diste cuenta de que no es que la niña te estuviera confundiendo con su propio "papá", sino que consideraba que tú le proporcionabas una sensación de "seguridad". Si ella te llama "papá", es porque todo va bien.
Querido "Papá":
No sé cuál es tu nombre, pero Kate te llamó "papá" durante todo el vuelo la semana pasada y tú, amablemente, no la corregiste. De hecho, ni siquiera te sentiste extrañado, pues probablemente te diste cuenta de que no es que la niña te estuviera confundiendo con su propio "papá", sino que consideraba que tú le proporcionabas una sensación de "seguridad". Si ella te llama "papá", es porque todo va bien.
Senté a Kate, mi hija de tres años, que tiene autismo, en el asiendo del medio, sabiendo perfectamente que un desconocido estaría sentado a su lado durante todo el viaje. Tenía que tomar una decisión rápida, pero como conozco su obsesión con subir y bajar las persianas de las ventanillas, pensé que estaría más distraída si se sentaba en el medio. Cuando vi que que todo el equipo de baloncesto Temple Owls subía al avión, me pregunté qué pasaría si uno de esos gigantes se sentara al lado de Kate. Pero todos se fueron para el fondo. A ella le hubiese gustado, habría hecho algunas observaciones que yo habría tenido que explicar, pero seguro que le habrían llamado la atención esos jugadores. También vi a muchas mujeres mayores a bordo, y quise que una de ellas se sentara con nosotras, pero siguieron para adelante. Por un momento, pensé que nadie se sentaría a nuestro lado, pero entonces tú viniste y te sentaste con tu maletín y tus importantes documentos, y tuve la visión de Kate vertiendo su agua sobre tus contratos multimillonarios, las escrituras de una casa, o lo que fueran. En el momento en que te sentaste, Kate te tocó el brazo. Tu chaqueta era suave y a ella le gustó el tacto. Entonces le sonreíste, y ella te dijo: "Hola, Papá, esta es mi mamá". Y ya no te dejó tranquilo.
Tú podrías haberte removido incómodo en tu asiento. La podrías haber ignorado. Me podrías haber lanzado esa "sonrisa" que odio, porque significa "ocúpate de tu niña, por favor". Pero no hiciste ninguna de estas cosas. Entablaste una conversación con Kate y le preguntaste por sus tortugas. Ella nunca te contestó realmente, pero estaba tan encantada contigo que mantuvo el contacto visual y se concentró en lo que le preguntabas. Yo miraba y sonreía. Le dije unas cuantas cosas para distraerla, pero a ti no te importaba seguir pendiente de ella.
Kate: (Al darse cuenta de que tenías un iPad) ¿Esa cosa es de Papá?
Tú: Es mi iPad. ¿Quieres verlo?
Kate: ¿¿¿¿¿Para mí????? (Ella pensaba que se lo estabas regalando)
Yo: Solo míralo, Kate. No es tuyo.
Kate: ¡Qué monito!
Tú: (Viendo que Kate también tenía un iPad) A mí también me gusta tu ordenador. La funda violeta es muy chula.
Kate: ¿Papá quiere ser el malo? (Entonces te ofreció su juguete de las Tortugas Ninja. ¡Eso sí que es una muestra de adoración!)
Tú: ¡Qué guay!
La interacción siguió y siguió y tú no parecías molesto. Te concedió algún momento de tranquilidad mientras jugaba con sus muñecas Anna y Elsa. Un gesto muy considerado por su parte, el librarte de jugar con sus Barbies; aunque seguro que a ti no te hubiera importado. Estoy segura de que tú también tienes hijas pequeñas.
Poco antes de que aterrizáramos, Kate llegó a su límite. Gritó para que le desabrocháramos el cinturón de seguridad, me gritó pidiéndome que abrieran las puertas del avión y se puso a llorar sin dejar de repetir "Avión cerrado", una y otra vez. Tú intentaste que volviera a centrarse en sus juguetes. Su mente ya se había alejado de todas esas cosas, pero el hecho de que intentaras ayudar a tu pequeña nueva amiga me emocionó.
Por si acaso te quedaste preocupado, te aseguro que la niña se tranquilizó nada más bajar del avión. Gracias por dejarnos bajar antes que tú. Ella se había agobiado, pero lo único que necesitaba era escapar del avión y un buen abrazo.
Por todo esto, muchas gracias. Gracias por no hacerme repetir esas horribles frases de disculpa que siempre me veo obligada a decir en público. Gracias por entretener a Kate y conseguir que este fuera, con todo, su viaje más tranquilo hasta el momento. Gracias por dejar de lado tus papeles y ponerte a jugar con la niña.
Tú podrías haberte removido incómodo en tu asiento. La podrías haber ignorado. Me podrías haber lanzado esa "sonrisa" que odio, porque significa "ocúpate de tu niña, por favor". Pero no hiciste ninguna de estas cosas. Entablaste una conversación con Kate y le preguntaste por sus tortugas. Ella nunca te contestó realmente, pero estaba tan encantada contigo que mantuvo el contacto visual y se concentró en lo que le preguntabas. Yo miraba y sonreía. Le dije unas cuantas cosas para distraerla, pero a ti no te importaba seguir pendiente de ella.
Kate: (Al darse cuenta de que tenías un iPad) ¿Esa cosa es de Papá?
Tú: Es mi iPad. ¿Quieres verlo?
Kate: ¿¿¿¿¿Para mí????? (Ella pensaba que se lo estabas regalando)
Yo: Solo míralo, Kate. No es tuyo.
Kate: ¡Qué monito!
Tú: (Viendo que Kate también tenía un iPad) A mí también me gusta tu ordenador. La funda violeta es muy chula.
Kate: ¿Papá quiere ser el malo? (Entonces te ofreció su juguete de las Tortugas Ninja. ¡Eso sí que es una muestra de adoración!)
Tú: ¡Qué guay!
La interacción siguió y siguió y tú no parecías molesto. Te concedió algún momento de tranquilidad mientras jugaba con sus muñecas Anna y Elsa. Un gesto muy considerado por su parte, el librarte de jugar con sus Barbies; aunque seguro que a ti no te hubiera importado. Estoy segura de que tú también tienes hijas pequeñas.
Poco antes de que aterrizáramos, Kate llegó a su límite. Gritó para que le desabrocháramos el cinturón de seguridad, me gritó pidiéndome que abrieran las puertas del avión y se puso a llorar sin dejar de repetir "Avión cerrado", una y otra vez. Tú intentaste que volviera a centrarse en sus juguetes. Su mente ya se había alejado de todas esas cosas, pero el hecho de que intentaras ayudar a tu pequeña nueva amiga me emocionó.
Por si acaso te quedaste preocupado, te aseguro que la niña se tranquilizó nada más bajar del avión. Gracias por dejarnos bajar antes que tú. Ella se había agobiado, pero lo único que necesitaba era escapar del avión y un buen abrazo.
Por todo esto, muchas gracias. Gracias por no hacerme repetir esas horribles frases de disculpa que siempre me veo obligada a decir en público. Gracias por entretener a Kate y conseguir que este fuera, con todo, su viaje más tranquilo hasta el momento. Gracias por dejar de lado tus papeles y ponerte a jugar con la niña.
jueves, enero 16, 2014
miércoles, enero 15, 2014
La misma mancha en el techo
¿Sentimiento de culpa dices? ¿Acaso te obligó alguien a hacer lo que hiciste? ¿Te obligué yo? ¿Te sentiste obligada? ¿Entonces por qué tendrías que sentirte culpable? ¿por haber traicionado, en fin, tus principios? ¿Qué demonios son los principios, dónde están? ¿En aquel papel que firmaste en un registro hace cuatro o cinco años? Lo siento, pero no. Tal vez en ese preciso instante buscaras tranquilidad, ya sabes, huir de tus altibajos con algo estable y enfocar todos tus sentidos en un solo objetivo ideal. Pasar página de ti misma. Fuiste tú quien decidió atarse a otro hombre, fuiste tú quien prometió amarle eternamente y atarte a él para el resto de tus días. ¿Le quieres, Nadia? ¿Le sigues queriendo? ¿Sigues enamorada de él como el primer día? ¿No, verdad? ¿Y quién tiene la culpa de eso, él, tú, yo? Nadie, Nadia. No tiene la culpa nadie. Nadie es capaz en este mundo de controlar su futuro, o su cabeza, o el número de vueltas que le dará la vida. Y quien diga lo contrario, miente; o simplemente actúa como una puta máquina racional y programable. Precisamente ese fue tu error: creer que serías capaz de controlar tus impulsos dejándote llevar por la rutina. Creías que la inercia te vendría bien, pero ya has visto que no. De hecho, nunca fuiste así y lo sabes. Nunca debiste casarte, pero eso ya no tiene solución, ¿verdad? Seguirás casada, estoy seguro, y acabarás aprendiendo a convivir con tus contradicciones. A soportarte y asumirte. A manejar tu inevitable doble vida. Hay personas capaces de vivir muchos años con una bala dentro, e incluso consiguen a veces olvidarse de ella. Ya lo he visto antes. Pero no te sientas culpable por hacer lo que hiciste. Nadie te obligó a entrar en mi taxi: fue el azar. Nadie te obligó a recordar viejos tiempos: fuimos los dos. Supongo que podrías haber cambiado de tema, o negarte a seguir por ahí o decir no, Daniel, mi vida me llena, ahora soy otra instalada en otro mundo. Pero no me culpes, no te culpes. Fue bonito, quédate con eso. Lo pasé genial en ese hotel (y algo me dice que tú también necesitabas algo así). Y reconoce que fue un puntazo que consiguiéramos la misma habitación que aquella última vez hace cuántos, ¿séis años? La habitación estaba exactamente igual que entonces, y nos reímos. Nos reímos de las mismas cortinas, nos reímos de la misma mancha en el techo con la forma de Australia. La misma mancha.
lunes, enero 13, 2014
domingo, enero 12, 2014
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