lunes, agosto 28, 2017

Lilia y familia felicitando el cumpleaños a su abuela desde el Paseo de la fama, en Hollywood


Richard Branson revela la pregunta que debemos hacernos para ser exitosos

El empresario fundador del grupo Virgin aseguró a través de su blog que hacernos esta simple pregunta nos puede ayudar a conseguir el éxito.

El magnate de negocios inglés Richard Branson, fundador de Virgin Group, ha revelado cuál es la pregunta que puede ayudarnos a ser personas exitosas . Según el multimillonario solo debemos preguntarnos: “En cinco años, tendrá importancia esto?”
La inspiración de Branson
Branson explica que este pensamiento le fue inspirado de la escritora estadounidense Regina Brett con sus recomendaciones de “pensar a largo plazo” y piensa que cada persona en su vida “debería reflexionar” sobre dicha pregunta.
“Mucha gente dedica demasiado tiempo a mirar en el espejo retrovisor, preocupándose de qué ha hecho mal y se distrae del camino que está por delante”, señaló el magnate en su blog.
“No doy por perdido el pasado. En vez de hacerlo, extraigo enseñanzas de él que me ayuden en mi trayectoria. Al fin y al cabo, el fracaso es un gran profesor de la vida, y los que no aprenden de él están condenados a repetir sus errores. Pero no lo estudien, aprendan y sigan adelante”, aconsejó Branson.
“Mientras que los objetivos a corto plazo son importantes, todos nosotros deberíamos pensar con una visión a largo plazo para asegurar el mejor futuro posible”, recomienda el británico, recalcando que “eso es especialmente cierto en los negocios”, donde es crucial trabajar “con un objetivo final en mente”.
Por último, el multimillonario concluye su artículo afirmando que “El pensamiento a largo plazo es la clave para un planeta próspero y personas felices y sanas”.

viernes, agosto 25, 2017

Paseando por Asturias

Mis ojos se me salían de las órbitas al ver tanta belleza, estaba deslumbrado, era otro mundo, el correr del agua, la nieve, las vacas que saltaban muros, paisajes de leyenda. El venir a España me permitió disfrutar de otras cosas enormes, a los dos días de llegar, me contrataron casi en un bar, me compraron coche, a lso 15 días me llevaron a Madrid en avión, mi primer vuelo, me hospedaron en un hotel de cinco estrellas y no tenia un duro (moneda de 5 pesetas) la magia me cubrió de pies a cabeza.

miércoles, agosto 09, 2017

EL NIÑO QUE DUERME EN TI

por Merce Roura
No sé qué decirte.
Me preguntas por una fórmula mágica para cambiar el rumbo de tu vida y sólo se me ocurre decirte que no hay ninguna… O que hay siete mil millones de fórmulas, una para cada persona que habita el mundo y sueña con ser feliz.
Hay miles de libros que te cuentan como acercarte a esa versión de ti que está oculta y que es capaz de acariciar la vida que deseas, pero ninguno de sus autores puede venir a buscarte a casa para que pongas en práctica sus teorías…

Lo sabemos, tenemos claro que para conseguir que todo funcione tenemos que bajar a las cloacas de nuestra conciencia y ponernos a hacer limpieza. Descubrir qué nos sirve y qué no, qué conservar y qué tirar… Lo sabemos pero no lo hacemos porque es más fácil soñarlo que hacerlo, imaginar que bailas, que sudar ensayando pasos… Pensar que corres que levantarte pronto para hacerlo…Es más sencillo imaginarlo que hacerlo, aunque a la larga, dejarlo pendiente sea doloroso.

Por eso vivimos tanto de recuerdo, porque los recuerdos queman pero se han convertido en rutinas cómodas. Nos pasamos la vida inundados en nuestras sustancias bioquímicas y nos convertimos en yonquis de nuestras penas. Estamos tan acostumbrados a nadar en nuestras hormonas de tristeza y cansancio que cuando vamos por la calle y cuando quién no pensábamos que nos iba a sonreír, nos sonríe, nos sentimos mal porque nos está fastidiando la excusa, la coartada para seguir viviendo en la queja. Nos hemos sentado a mirar nuestra vida como si fuera un televisor y protagonizamos un drama que nos destruye día a día pero que nos permite un protagonismo que en una comedia nos costaría mucho conseguir…

No tengo la fórmula, pero habrá alguna para ti. A mí hay palabras que reverberan muy dentro de mí y me zarandean, me hacen sentir cosas en un chasquido de dedos, me ponen en órbita, me hacen sentir que puede, que sabré cómo, que estoy aquí para algo y encontraré el por qué… Estoy segura que eso activa mecanismos en mí que nunca llegaré a conocer…

Por eso, tienes que buscar. Sin parar. Leerlo todo, intentarlo todo y dedicarte a sentir, a notar, a pensar e imaginar en quién quieres convertirte… Hay quién mira al mar y se encuentra en el mar y quién camina sobre brasas… Hay quién se vacía con un buen psicólogo y quién aprende a bailar. Nada te ahorra bucear en ti y encontrar esa persona que duerme en las mazmorras de tu conciencia y que un día, cuando era un niño inocente y libre, decidió limitarse y encerrarse porque alguien le dijo que ese era su lugar…Porque se creyó que no podría y no pudo.

Tienes que hacer lo posible para encontrar a ese niño y liberarle. Tal vez, necesitas hacerlo con sigilo o quizás a lo loco y sin pensar, porque cada vez está más solo, más cansado, más desesperanzado y recuerda menos lo que era la luz. Y cada minuto que pasa, te costará más recuperarle, traerle de vuelta y hacer que entienda que ya puede hacer lo que sueña… Piensa que va a tener que dejar de soñar pequeño, que va a tener que acostumbrarse a volar y a imaginar que puede con todo después de años de privaciones…Piensa que él tal vez no lo sabe, porque se cree que el lugar donde vive es todo su mundo y no va más allá… Tal vez imagina que los barrotes que le rodean no existen y que sus pensamientos amargos y repetitivos son los únicos pensamientos posibles… Tal vez, ama la puerta que le separa del mundo y ve las paredes que le alejan de la vida como si fueran un hermoso paisaje. Tal vez, no ve los candados que le atan ni se acuerda de que hubo un día en el que escogía su camino… Tal vez no sabe que ha nacido para elegir su vida y se siente atacado o violentado al arrancarle las cadenas y le asusta pasar frío ahí fuera.

Es posible que se defienda con uñas y dientes, que te ataque, que no entienda porque le arrancas ese dolor que siente, porque durante años esa punzada en el pecho ha sido su única compañía. Es posible que te odie por sacarle al mundo y despojarle de su miedo y su rincón sucio. Que le mires y le veas sucio, huraño, arisco… Que te parezca insalvable y te culpes a ti mismo por haber sido incapaz de ir a buscarle antes… No cargues esa culpa porque él las carga todas y necesita mucha paciencia y mucha risa… Puede que no te reconozcas ninguna de las facciones que ves en él y seas tú quién huye horrorizado al ver en el fondo de sus ojos encarnados y llenos de rabia. No desistas, porque si vuelves a dejarle solo, le enterrarás en una sala más oscura y más triste de dónde pocos salen si no es con muchas ganas.

No sé cómo podrás llegar a él, pero estoy segura de que una vez le encuentres, necesita palabras hermosas, caricias, abrazos… Necesita amor a raudales y comprensión, mucha compresión porque tendrá muchas heridas por cicatrizar.

Tal vez incluso, para poder encontrarle necesites primero quererle, aceptarle tal como es, sin poner condiciones para su liberación, acercarte a él sin reproches, sin preguntas, perdonar sus miedos y todas las ideas absurdas que pasaron por su cabeza y que le llevaron a encerrarse en ti y tirar la llave…

Ese niño que duerme en ti necesita que le entiendas, que le des la mano sin cuestionar, que le ayudes a quitarse las armaduras que lleva puestas para no recibir golpes ni arañazos y que suponen una carga pesada…

Ese niño merece una oportunidad. Una tras otra. Infinitas oportunidades. Hasta que aprenda a vivir sin que el miedo le abrace la espalda y le presione la garganta… Hasta que oiga su voz diciendo lo que sueña y no se avergüence de ninguna de sus debilidades…Hasta que se quiera tanto que se de cuenta de que merece lo mejor y se muestre dispuesto a conseguirlo y aceptarlo.

No sé cuál es la fórmula, pero cuando encuentres a ese niño, tendrás que cantarle nanas y contarle historias bonitas.

Tendrás que vestirle con tus mejores ropas y dejarle bailar hasta que aprenda los pasos… Y entender sus errores como peajes necesarios y sus juegos como el método para permanecer despierto y no volver a vivir con el piloto automático…Cuando se caiga, tendrás que darle margen para que se levante sólo, porque si le haces el trabajo corres el riesgo de convertirte en su cárcel de nuevo y hacer que regrese a ese lugar donde no se toman decisiones y se vive a medias.

Y cuando tenga la tentación de volver a su celda, tendrás que acompañarle y decirle que ya no existe ese lugar, que no la necesita, que sólo reaparecerá si el miedo a ser él mismo gana la batalla.

Este camino será duro, pero no cierres la puerta, la recompensa es enorme, inmensa.

Pasarás mil días y mil noches junto él que te parecerán eternas, esperando un gesto, una señal de que te reconoce… Hasta que un día, ese amasijo de miedos te mirará a los ojos y verás en los suyos un brillo especial. Y sabrás te quiere, que se quiere. Es el principio de algo maravilloso

viernes, agosto 04, 2017

La vida nos obliga a vivirla

Tú eres único. Al igual que todos los demás. Cada uno de nosotros es la suma de muchas cosas que nos hacen irrepetibles.

Nuestros genes, nuestras experiencias (buenas o malas), los amigos que hemos tenido, el lugar donde crecimos… Todo esto combinado ha influido de forma poderosa en la formación de nuestra personalidad.

Dado que es imposible que ese cúmulo de cosas se repita idéntico en otra persona, eso significa que no hay nadie más como tú. Tus gustos, tus valores, tu forma de pensar se han desarrollado gracias la vida que has vivido, y son una combinación única que solo vive en ti.

Así que lo más apropiado sería que tu forma de vivir se encontrara en armonía con tu identidad. Sin embargo, la mayoría no somos conscientes de esto e insistimos en vivir una vida desconectada de quienes somos.

Quizá en ningún otro ámbito esta desconexión es más evidente que en nuestro trabajo. La mayoría de trabajadores (casi el 90%) no sienten afecto por él. Es como si alguien dijera: «si quieres vivir, si quieres hacer lo que te apetezca, primero debes ingerir este espantoso plato». Plato que no es otra cosa que una inacabable jornada de ocho horas haciendo algo que no significa nada para nosotros.

¿Por qué ocurre esto? Porque en muchas ocasiones no somos nosotros los que decidimos a qué dedicar nuestra vida, sino que permitimos que sean las circunstancias, otras personas o falsos dioses los que decidan.
en muchas ocasiones no somos nosotros los que decidimos a qué dedicar nuestra vida, sino que permitimos que sean las circunstancias, otras personas o falsos dioses los que decidan.

Lo se por experiencia. Cuando terminé el bachillerato no tenía ni idea que carrera escoger. Como estaba muy mal visto no empezar la universidad inmediatamente después de terminar el bachillerato, tomarme unos meses sabáticos para encontrar mi verdadera vocación no era una posibilidad.

Así que terminé estudiando economía, empujado por las circunstancias y por mi incapacidad de identificar mi verdadero llamado. ¿El resultado? El plan de estudios que debería realizar en seis años terminé cumpliéndolo casi en diez.

En otras ocasiones permitimos que sean los encantos de falsos dioses los que determinen nuestro camino. El dinero, el poder y el prestigio quizás sean los más seductores de todos.

No es que estas tres cosas sean malas de en sí mismas, nada tengo en contra de ellos. Lo que ocurre es que su atractivo es tan poderoso que terminan influyendo de forma desproporcionada en nuestras decisiones, en detrimento de otros aspectos que pueden ser más importantes y satisfactorios.

Contra esta piedra también tropecé. El empleo que consideraba como el de mis sueños no era tal. Con el tiempo descubrí que eran el prestigio y el dinero, no mi verdadera vocación, lo que había determinado mi decisión.

Para encontrar nuestro camino, el camino que transcurre en armonía con quienes somos, debemos dejar que hable nuestra vida. Debemos escuchar atentos lo que nos dice el corazón y seguir el camino que nos señala.

El poder del Mito es un maravilloso libro que recoge una conversación entre el periodista Bill Moyers y el experto en mitos Joseph Campbell. En una parte de la conversación Moyers y Campbell hablan sobre lo que ocurre cuando uno sigue su propio camino:

MOYERS: ¿Alguna vez, cuando sigues el camino de tu corazón, tienes la sensación, como la tengo yo por momentos, de que te ayudan manos invisibles?

CAMPBELL: Siempre. Es milagroso. Yo tengo incluso una superstición que ha crecido en mí como resultado de la acción constante de las manos invisibles: que si sigues el camino de tu corazón te colocas en una especie de sendero que ha estado allí todo el tiempo, esperándote, y la vida que deberías estar viviendo es la que estás viviendo. Cuando puedes ver eso, empiezas a encontrar gente que está en el camino de tu corazón, y que te abre las puertas. Yo digo: «Persigue tu felicidad y no tengas miedo, y las puertas se abrirán donde menos lo sospeches».
«Persigue tu felicidad y no tengas miedo, y las puertas se abrirán donde menos lo sospeches»

Cuando seguimos nuestro camino nace la armonía, y vivir se convierte en una expresión de belleza. Es como una partida de Tetris donde las piezas han sido acomodadas de manera perfecta, todo está en su sitio.

¿Existe la seguridad de que si sigues tu pasión podrás vivir de ello? No, pero yo estoy convencido, al igual que Campbell, de que las posibilidades juegan a tu favor. Si haces lo que te apasiona tu motivación se disparará, esto hará que seas más perseverante, recursivo y creativo. Multiplicando así tus posibilidades de éxito.

Casi el 90% de las personas no se identifica con su trabajo, pero la prueba de que es posible seguir el camino que señala el corazón se halla en el 10% restante. Si ellos lo consiguieron ¿por qué no lo puedo conseguir yo? ¿Por qué no tú?

martes, agosto 01, 2017

“Si alguien duda que te ama, no te ama. A los enamorados hay que frenarlos, no empujarlos”. Walter Riso

“Si realmente quiero mejorar la situación, puedo trabajar en lo único sobre lo que tengo control: yo mismo”. Stephen Covey

RE – EXAMINA TUS MOTIVOS, hermosa historia la cuenta Stephen Covey

Hay una historia que realmente me gusta sobre un hombre que tenía una enfermedad que ningún médico podía determinar. Fue a ver a un amigo que también era médico.
– ¿Puedes ayudarme? –le dijo- no sé qué tengo, pero no me siento bien. Tengo un malestar general y me falta mucha energía.
Su amigo, que lo conocía muy bien, lo interrogó unos minutos, y después le dijo:
– Sí, creo que puedo ayudarte. Tengo cuatro recetas para ti, pero debes seguirlas al pie de la letra. ¿Cuál es tu lugar favorito?
– ¿A qué te refieres?

Re – examina tus motivos
– Cuando eras niño, ¿en dónde te gustaba pasar las vacaciones?
– ¡En la playa! Todo el año pensábamos en la playa, y cada oportunidad que teníamos, íbamos a la playa. Se reunía toda la familia y la pasábamos muy bien.
– De acuerdo.
– Y escribió en la receta: “ir a la playa y pasar el día, siguiendo las prescripciones”.
– ¿Pero qué te pasa…, no son medicinas?
– Sigue las prescripciones!
– ¡Estás bromeando!
– Espera ver mi factura, y verás que no estoy bromeando! Pero no puedes llevar nada. Ni radio, ni teléfono, ni libros, ni revistas. Solo el contacto con la naturaleza. Primera prescripción tomarla a las 9, la siguiente a las 12, la siguiente a las 3, y la última a las 6.
Llega a la playa, camina desde su auto, saca las recetas y lee la primera: “Escuchar detenidamente”.
– Dos palabras: escuchar detenidamente. ¿Qué querrá decir con esto? ¿Esta es mi vida privada, no? Ya escuché todo lo que puedo oír, Ya terminé, y tengo que hacerlo durante las próximas tres horas! Bueno, oigo a las aves, si, bien. Oigo la brisa, hasta oigo los cangrejos en la arena si escucho detenidamente, puedo oírlos. Puedo oír el viento, oigo el murmullo… Interesante, mientras más escucho, más oigo…
Empieza a quedarse callado, a quedarse quieto, a disminuir el ritmo frenético de su vida pública, y de su desencantada vida privada…Casi después de un tiempo, se pone eufórico, siente paz! Nunca se había sentido así. Entra más y más en su vida interior. Está ansioso por tomar la segunda prescripción, porque realmente ha disfrutado de esta primera.
Saca la segunda, y tres palabras esta vez: “Tratar de retroceder”. Se asombra.
Casi después de un tiempo, se pone eufórico, siente paz! Nunca se había sentido así. Entra más y más en su vida interior.
– ¿Qué significa esto? Tratar de retroceder. Bueno, tal vez tengo que comenzar a pensar en el pasado…
Así que empieza a adentrarse en su memoria.
– Ahhh, recuerdo después de las clases, recuerdo la emoción que tenía… Recuerdo a mi hermano. ¿Por qué ésta asociación de ideas?
Se pone nostálgico, muy emotivo. Recordó que corría por la playa después de clase con su hermano, gritando como salvajes que quieren devorar el aire fresco del mar… esa libertad! Qué emoción! Y jugaban con la brisa, con el agua, y hacían castillos de arena… Esto continuó por tres horas, y estaba ansioso por ver la tercera prescripción. Aunque esta vez, estaba realmente adentrado en su vida interior que contenía miles de recuerdos.
Tercera prescripción. Era la prescripción más difícil. Era la prescripción básica. Las otras dos eran la preparación para esta. Lo adentró en su vida interna con mucho más fuerza: “Re-examinar tus motivos”. Durante tres horas… re-examinar tus motivos…
– ¿Cuál es mi centro? ¿Cuál es mi misión? ¿Cuál es mi base? ¿Por qué estoy aquí?
Era difícil, realmente. Comenzó a observar un patrón. Comenzó a descubrir que había puesto el centro de su vida en él mismo, en sus propias necesidades. Que era egoísta. Incluso algunas de sus actividades altruistas, eran egoístas, porque querían que lo conocieran por ellas… No había nada anónimo, totalmente anónimo en su servicio a los demás. Su vida privada era diferente de la pública. Aparentaba siempre que le importaba, pero internamente siempre había un motivo sumamente egoísta dentro de él.
Y comenzó a ser consciente. Su malestar, su enfermedad… era cosa del espíritu. Era el egoísmo de su vida. Era que toda su estructura de motivos estaba centrada inadecuadamente. No para una verdadera contribución. Y pasó mucho, mucho, mucho tiempo reorganizando, reorientando, replanteando nuevos motivos, nuevos deseos, aquellos que eran congruentes con los principios más elevados.
Y esa fue la parte creativa. Comenzó a usar su imaginación en lugar de solo vivir de la memoria. O sea, cuando se vive de la memoria, se vive del pasado. Cuando se vive de la imaginación, se enfoca el futuro. Lo que hay detrás de nosotros, no es nada comparado con lo que hay dentro o delante de nosotros.
Pero se necesitó este auto-análisis, esta auto-conciencia, esta auto-exploración para que llegara al punto de estar realmente dispuesto a indagar, a re-examinar sus motivos y cultivar los nuevos.
Cuando dieron las 6, había terminado. Por primera vez lo sabía.
– Sé para qué es mi vida. Sé también para qué estoy aquí. Sé la causa de mi problema. No he sanado todavía, pero sé qué rumbo quiero tomar.
Entonces saca la última prescripción, y ésta dice: “Escribe tus problemas en la arena”.
Toma una concha, y empieza a hacer unas marcas en la arena. La última frase fue:
– Está subiendo la marea…
Esta hermosa historia la cuenta Stephen Covey, y se sirve de ella para invitar a la reflexión y propiciar el descubrimiento de la misión personal. Y nos regala algunos tips:
1. Pregúntate: ¿cuáles son tus mejores dones? Usa tu auto-conocimiento y tomate el tiempo.
2. Escucha a quienes ven potencial en ti, y analiza sus afirmaciones.
3. Estudia las vidas de las personas en quienes te inspiras, a quienes admiras, porque pueden iluminar el camino de lo que quieres construir.
“El hombre se autorrealiza en la misma medida en que se compromete al cumplimiento del sentido de su vida” – Viktor Frankl (1905-1997) Psiquiatra y psicoterapeuta austriaco.