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lunes, agosto 19, 2013

Disfrutemos del tiempo de la vida

El día en que dejé de decir "date prisa"Cuando estás viviendo una vida distraída, cada minuto cuenta. Sientes que deberías tachar algo de la lista de cosas pendientes, mirar una pantalla, o salir corriendo hacia el siguiente destino. Y no importa en cuántas partes dividas tu tiempo y atención, no importa cuántas tareas trates de hacer a la vez, nunca hay suficiente tiempo para ponerse al día.
Esa fue mi vida durante dos años frenéticos. Mis pensamientos y acciones estaban controladas por notificaciones electrónicas, melodías para el móvil y agendas repletas. Y aunque cada fibra de mi sargento interior quería llegar a tiempo a todas las actividades de mi horario excesivo, yo no.
Verás, hace seis años, fui bendecida con una niña relajada, sin preocupaciones, del tipo que se para a oler las rosas.
Cuando tenía que estar ya fuera de casa, ella estaba ahí, toda dulzura, tomándose su tiempo para elegir un bolso y una corona con purpurina.
Cuando tenía que estar en algún sitio desde hacía cinco minutos, ella insistía en intentar sentar y ponerle el cinturón de seguridad a su peluche.
Cuando necesitaba pasar rápidamente a comprar un bocadillo en Subway, se paraba a hablar con la señora mayor que se parecía a su abuela.
Cuando tenía 30 minutos para ir a correr, quería que parase la sillita para acariciar a cada perro con el que nos cruzábamos.
Cuando tenía la agenda completa desde las seis de la mañana, me pedía que le dejase cascar y batir los huevos con toda su suavidad.
Mi niña despreocupada fue un regalo para mi personalidad de tipo A, orientada al trabajo, pero yo no lo vi. Oh no, cuando tienes una vida distraída, tienes visión de túnel - solo ves el siguiente punto en tu agenda. Y todo lo que no se pueda tachar de la lista es una pérdida de tiempo.
Cada vez que mi hija me desviaba de mi horario, me decía a mí misma: "No tenemos tiempo para esto". Así que las dos palabras que más usaba con mi pequeña amante de la vida eran: "Date prisa".
Empezaba mis frases con esas dos palabras.
Date prisa, vamos a llegar tarde.
Y las terminaba igual.
Nos lo vamos a perder todo si no te das prisa.
Comenzaba el día así.
Date prisa y cómete el desayuno.
Date prisa y vístete.
Terminaba el día de la misma forma.
Date prisa y lávate los dientes.
Date prisa y métete en la cama.
Y aunque las palabras "date prisa" conseguían poco o nada para aumentar la velocidad de mi hija, las pronunciaba igualmente. Tal vez incluso más que las palabras "te quiero".
La verdad duele, pero la verdad cura... y me acerca a la madre que quiero ser.
Entonces, un día trascendental, las cosas cambiaron. Habíamos recogido a mi hija mayor del cole y estábamos saliendo del coche. Como no iba lo suficientemente deprisa para su gusto, mi hija mayor le dijo a su hermana: "Eres muy lenta". Y cuando se cruzó de brazos y dejó escapar un suspiro exasperado, me vi a mí misma - la visión fue desgarradora.
Yo era una matona que empujaba y presionaba y acosaba a una niña pequeña que sólo quería disfrutar de la vida.
Se me abrieron los ojos, vi con claridad el daño que mi existencia apresurada infligía a mis dos hijas.
Aunque me temblaba la voz, miré a los ojos de mi hija pequeña y le dije: "Siento mucho haberte metido prisa. Me encanta que te tomes tu tiempo, y me gustaría ser más como tú".
Mis dos hijas me miraban igualmente sorprendidas por mi dolorosa admisión, pero la cara de mi hija menor tenía un brillo inconfundible de validación y aceptación.
"Prometo ser más paciente a partir de ahora", dije mientras abrazaba a mi niña de pelo rizado que sonreía con la promesa de su madre.
Fue bastante fácil desterrar las palabras "date prisa" de mi vocabulario. Lo que no fue tan fácil era conseguir la paciencia necesaria para esperar a mi lenta hija. Para ayudarnos a las dos, empecé a darle un poco más de tiempo para prepararse si teníamos que ir a alguna parte. Y a veces, incluso así, todavía llegábamos tarde. En esos momentos me tranquilizaba pensar que solo llegaría tarde a los sitios unos pocos años, mientras ella fuese pequeña.
Cuando mi hija y yo íbamos a pasear o a la tienda, le dejaba marcar el ritmo. Y cuando se paraba para admirar algo, intentaba quitarme la agenda de la cabeza para simplemente observar lo que hacía. Vi expresiones en su cara que no había visto nunca antes. Estudié los hoyuelos de sus manos y la forma en que sus ojos se arrugan cuando sonríe. Vi cómo otras personas respondían cuando se paraba para hablar con ellos. Observé cómo descubría bichos interesantes y flores bonitas. Era una observadora, y aprendí rápidamente que los observadores del mundo son regalos raros y hermosos. Ahí fue cuando por fin me di cuenta de que era un regalo para mi alma frenética.
Mi promesa de frenar es de hace casi tres años, y al mismo tiempo empezó mi viaje para dejar de lado la distracción diaria y atrapar lo que de verdad importa en la vida. Vivir en un ritmo más lento todavía requiere un esfuerzo coordinado. Mi hija pequeña es el vivo recuerdo de por qué tengo que seguir intentándolo. De hecho, el otro día, me lo volvió a recordar.
Habíamos salido a dar un paseo en bicicleta durante las vacaciones. Después de comprarle un helado, se sentó en una mesa de picnic para admirar con deleite la torre de hielo que tenía en la mano.
De repente, una mirada de preocupación cruzó su rostro. "¿Tengo que darme prisa, mamá?"
Podría haber llorado. Tal vez las cicatrices de una vida acelerada no desaparecen por completo, pensé con tristeza.
Mientras mi hija me miraba esperando saber si podía tomarse su tiempo, supe que tenía una opción. Podía sentarme allí y sufrir pensando en la cantidad de veces que le había metido prisa a mi hija en la vida... o podía celebrar el hecho de que hoy intento hacer algo distinto.
Elegí vivir el hoy.
"No tienes que darte prisa. Tómate tu tiempo", le dije tranquilamente. Su rostro se iluminó al instante y se le relajaron los hombros.
Y así que nos sentamos y estuvimos hablando de las cosas que las que hablan las niñas de seis años que tocan el ukelele. Incluso hubo momentos en que nos sentamos en silencio simplemente sonriendo la una a la otra y admirando las vistas y sonidos que nos rodeaban.
Pensé que mi hija se iba a comer toda la maldita cosa - pero cuando llegó al último pedazo, me pasó la cuchara con cristales de hielo y el líquido dulce. "He guardado el último bocado para ti, mamá", me dijo con orgullo.
Mientras el manjar helado saciaba mi sed, me dí cuenta de que había hecho el negocio de mi vida.
Le di a mi hija un poco de tiempo ... y, a cambio, ella me dio su último sorbo y me recordó que las cosas son más dulces y el amor llega con más facilidad cuando dejas de correr por la vida.
Ya se trate de ...
Tomarse un helado
Coger flores
Ponerse el cinturón de seguridad
Batir huevos
Buscar conchas en la playa
Ver mariquitas y otros bichos
Pasear por la calle
No diré: "No tenemos tiempo para esto". Porque básicamente estaría diciendo: "No tenemos tiempo para vivir".
Hacer una pausa para deleitarse con los placeres simples de la vida es la única manera de vivir de verdad.
(Confía en mí, he aprendido de la mejor experta del mundo en vida alegre.)

Rachel Macy Stafford

Como es más o menos lo mismo

Foto

martes, agosto 13, 2013

Conservar algo que me ayude a recordarte, sería admitir que te puedo olvidar. William Shakespeare

Celebra la boda sin tener novio, para bailar con su padre el vals, ya que le auguran que le restan 3 meses de vida

El hombre, diagnosticado con menos de tres meses de vida, sufre cáncer de páncreas y quería inmortalizar el momento del valsRachel Wolf, una joven de 25 años, ya sabe cómo lucirá el día de su boda aunque de momento no tiene pareja. Esta estadounidense ha decido cumplir así el deseo de su padre, que sufre cáncer de páncreas y los médicos le han diagnosticado tres meses de vida. Se ha enfundado un elegante vestido blanco y, acompañada de los más mínimos detalles, ha recreado su propia «boda ficticia».
El parque Auburn de California acogió este singular enlace, y en la celebración no faltó ningún detalle, desde la limusina hasta el vestido, con el peinado de peluquería y los invitados. La ayuda de su madre, hermanas, vecinos y conocidos fue esencial para poder preparar todo en 10 días. La idea surgió después de acudir junto a su progenitor, el doctor James Wolf, a una revisión médica en la que le comunicaron su estado terminal. Ella no podía dejar pasar la oportunidad de compartir su momento más esperando junto a su padre.El baile, filmado, se incorporará al vídeo del verdadero casamiento, si es que este tiene lugar. La noticia conmocionó a todo el pueblo y numerosos medios locales y regionales se han hecho eco de esta peculiar iniciativa. «USA Today», que ha publicado un reportaje, ha recogido el testimonio de James, que aseguró que «cada día tenemos una oportunidad; lo más importante son las relaciones que se construyen a través de los años, y lo demás es accesorio».


jueves, agosto 08, 2013

¿Qué seriamos sin la nostalgia que nos ayuda a revivir situaciones inolvidables?

La nostalgia ya no es lo que era
Sirve para contrarrestar la soledad, el aburrimiento o la ansiedad, según nuevos estudios que indican que es buena para el cerebro.

En sus 20 años de aventuras, Ulises se sirvió del recuerdo de su Penélope en la lejana Ítaca para salir airoso de los numerosos obstáculos y dificultades con los que se fue topando en sus fantásticos viajes. Muchos siglos después, los investigadores ven en la figura del héroe griego uno de los grandes nostálgicos de todas las épocas. Y se hacen la pregunta: ¿acaso es tan negativa la nostalgia? Durante mucho tiempo se consideró un trastorno y llegó a ser descrito como una enfermedad neurológica de causas demoníacas. Pero la nostalgia vive hoy un renacer gracias a más de una década de estudios que ven en este sentimiento agridulce no sólo una inagotable fuente de inspiración para el arte, sino también un remedio contra no pocas fuentes de malestar como la soledad, el aburrimiento o la ansiedad.
Las parejas son más felices cuando comparten memorias, según estudios que también indican que la nostalgia hace a la gente más generosa y tolerante. Aporta significado a la vida y hace que la muerte parezca menos aterradora. Cuando la gente habla melancólicamente sobre su pasado, habitualmente se convierte en más optimista de cara al futuro. La nostalgia también tiene su contraparte puramente física: en lugares fríos, la gente puede usar la nostalgia para sentirse, literalmente, más calentita

Si tienes que decidir entre dos amores, elige el que llego más tarde, ya que si le permitiste entrar en tu vida no estabas enamorada/o

domingo, julio 14, 2013

Los viejos sueños eran buenos sueños. No se cumplieron, pero me alegro de haberlos tenido. 
(Los puentes de Madison)

domingo, julio 07, 2013

Un momento irrepetible...e imperdible

Marina Abramovic se reencuentra con su exnovio después de 23 añosMarina Abramovic se define a ella misma como la abuela del performance.
Marina es una artista serbia que comenzó su carrera en los años 70. Poco después se mudó a Amsterdam y allí conoció a Ulay, con el que creó el colectivo 'The other'. Juntos comenzaron a despertar conciencias y levantar ampollas con curiosas acciones. Tras una intensa relación de diez años la pareja puso punto y final al amor de la siguiente manera: caminaron por la gran muralla china, cada uno por un extremo, se encontraron en un punto intermedio y se dieron un abrazo para no volver a verse nunca más..

2010, Nueva York - Marina organiza una performance en el MoMa llamada 'El artista está presente'. Sentada, cabizbaja y en silencio. Una mesa la separa del visitante. En cada encuentro Marina levanta la vista para mirarle directamente a los ojos durante un minuto.Lo que no esperaba es que uno de los que se sentaron frente a ella fuera su ex pareja Ulay al que no veía desde hacía 23 años. El que fue amor de su vida, estaba allí sentado, en silencio, mirándola.

jueves, junio 13, 2013

Mantegamos en movimiento nuestro cerebro

1- Use el reloj de pulsera en el brazo contrario al que lo usa siempre.
2- Camine de adelante hacia atrás por su casa.
3- Vístase con los ojos cerrados.
4- Estimule el paladar probando comidas diferentes.
5- Lea o vea fotos al revés, concentrándose en detalles en los cuales nunca había reparado.
6- Ponga el reloj ante un espejo para ver la hora al revés.
7- Cambie el mouse de la computadora para el otro lado de la mesa.
8- Escriba o cepíllese los dientes usando la mano izquierda, o la derecha, en caso de ser zurdo.
9- Camino al trabajo, haga un trayecto diferente al habitual.
10- Introduzca pequeños cambios en sus hábitos, transformándolos en desafíos para su cerebro.
11- Hojee alguna revista y busque una foto que le llame la atención. Luego piense en 25 adjetivos que crea que describen la imagen o tema fotografiado.
12- Cuando vaya a un restaurante, intente identificar los ingredientes que componen el plato elegido, y concéntrese en los sabores más sutiles.
13- Al entrar en un salón muy concurrido, intente calcular cuántos están en el lado derecho y cuántos en el izquierdo. Fíjese en los detalles de la decoración y enumérelos con los ojos cerrados.
14- Seleccione una frase de un libro e intente formar una frase diferente formando las mismas palabras.
15- Pruebe a jugar algún juego o actividad que nunca antes haya practicado.
16- Compre un rompecabezas e intente encajar las piezas correctas lo más rápido que puedan cronometrando el tiempo. Repita el ejercicio para ver sus progresos en velocidad.
17- Trate de memorizar la lista del mercado.
18- Consulte el diccionario y aprenda una nueva palabra por día, e intente usarlas en sus conversaciones diarias.
19- Escuche las noticias de la radio y la televisión en cuanto se despierte, y más tarde haga una lista con las más importantes.
20- Al leer una palabra piense en otras cinco que comienzan con la misma letra. 

Siempre nos intrigo su manera de pensar

Diez formas de pensar como un matemático

¿Cómo piensa alguien que esté muy metido en las matemáticas? ¿Qué técnicas utiliza para analizar convenientemente las situaciones que se encuentra en sus quehaceres diarios?¿Hay alguna manera de que cualquier persona pueda llegar a comprender las matemáticas en profundidad? Quizás no, pero lo que sí se puede hacer es seguir algunos consejos sencillos para facilitar esa comprensión y, en su caso, el aprendizaje de las mismas.
Consejos los hay de todo tipo, y seguro que muchos de vosotros habéis seguido algunos que os han dado vuestros profesores o vuestros familiares. Y estoy convencido de que también vosotros mismos habéis dado consejos “matemáticos” en alguna ocasión. Los que aparecen en esta entrada forman parte de un pequeño manual publicado por Kevin Houston, matemático de la Universidad de Leeds, y bajo mi punto de vista forman una lista bastante interesante de ideas para mejorar el aprendizaje y la comprensión de las matemáticas. En lo que sigue podréis leer una traducción de lo más importante que Kevin Houston comenta de cada uno de dichos consejos (en algunos quizás meta algún comentario mío), y al final de este artículo encontraréis el enlace a su manual.

Joaquín Sabina

Que hermosa canción y cuanta verdad

lunes, junio 03, 2013

Eso ya lo tengo

Un banquero de inversión americano estaba en el muelle de un pueblito costeño mexicano cuando llegó un botecito con un solo pescador.
Dentro del bote habían varios atunes amarillos de buen tamaño.
El americano elogió al mexicano por la calidad del pescado y le preguntó cuánto tiempo le había tomado pescarlos.
El mexicano respondió que sólo un poco tiempo.
El americano luego le preguntó porqué no permanecía más tiempo y sacaba más pescado?.
El mexicano dijo que él tenía lo suficiente para satisfacer las necesidades inmediatas de su familia.
El americano luego preguntó, “pero qué hace usted con el resto de su tiempo?”.
El pescador mexicano dijo, “duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, hago siesta con mi señora, María, caigo todas las noches al pueblo donde tomo vino y toco guitarra con mis amigos.
Tengo una vida “full chévere” y ocupada.”
El americano replicó, “Soy un MBA de Harvard y podría ayudarte.
Deberías gastar más tiempo en la pesca y con los ingresos comprar un bote más grande, con los ingresos
del bote más grande podrías comprar varios botes, eventualmente tendrías una flota de botes pesqueros.
En vez de vender el pescado a un intermediario lo podrías hacer directamente a un procesador, eventualmente abrir tu propia procesadora.
Deberías controlar la producción, el procesamiento y la distribución.
Deberías salir de este pueblo e irte a Ciudad de México, luego a Los Angeles y eventualmente a Nueva York, donde manejarías tu empresa en expansión”.
El pescador mexicano preguntó, “Pero, cuanto tiempo tarda todo eso?”.
A lo cual respondió el americano, “entre 15 y 20 años”.
“Y luego qué?”
El americano se rió y dijo que esa era la mejor parte.
“Cuando llegue la hora deberías anunciar un IPO (Oferta inicial de acciones) y vender las acciones de
tu empresa al público.
Te volverás rico, tendrás millones”. “Millones …
y luego qué?”
Dijo el americano, “Luego te puedes retirar.
Te mueves a un pueblito en la costa donde puedes dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos,hacer siesta con tu mujer, caer todas las noches al pueblo donde tomas vino y tocas guitarra con tus amigos”.
El mexicano respondió, acaso eso no es lo que tengo ya?
MORALEJA: Cuantas vidas desperdiciadas buscando lograr una felicidad que ya se tiene pero que muchas veces no vemos.
La verdadera felicidad consiste en amar lo que tenemos y no sentirnos tristes por aquello que no tenemos.
“Si lloras por haber perdido el Sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas”.

viernes, mayo 31, 2013

Como ser Excepcional en Todo

Descubre por qué ya no alcanza con ser bueno, tienes que ser el mejor
Como ser Excepcional: Siempre he sido una buena alumna. Me considero una persona inteligente y estudiar no me costaba, sin embargo era una estudiante perezosa, no mediocre o conformista, pero sí perezosa. En este sentido llegar a casa con una puntuación de siete u ocho sobre diez, me parecía un motivo de satisfacción.
Sin embargo, mi padre no la veía como yo: cuando sacaba un siete, su respuesta era, “hasta el 10 te quedan tres puntos” y si la nota era un ocho, me quedaban dos puntos para el 10. Figúrese cuando la nota era cinco o seis, para mi padre era un desastre.
Nunca entendí estas reacciones de mi padre, en aquellos momentos, un 7 o un 8, me parecía una gran noticia y me enfadaba cuando no recibía sus palabras de enhorabuena. Sin embargo, tal y como me he ido haciendo mayor, me he dado cuando de lo inteligente que es mi padre: siempre me ha empujado a la perfección. A ser la mejor para poder ser realmente competitiva.

Un amante romántico, uno para la lujuria y otro para el amor

"Deseo es testosterona. Romance es dopamina. Y apego es oxitocina. Mi amiga Helen Fisher nos recuerda que podemos sentir deseo por una persona, tener un romance con otra y sentirnos apegados a una tercera. Pero nosotros hemos decidido que como modelo necesitamos (obtener) las tres en el mismo lugar. Aunque no estamos exactamente cableados para eso". Esto lo decía, días atrás,Esther Perel, la reputada terapeuta, especializada en parejas y sexualidad, autora del libro Inteligencia erótica y profesora en la Universidad de Nueva York.
Pero además de las hormonas que nos disparan las emociones, hay emociones que vienen adheridas a los sonidos de las palabras que las nombran.
Al abordar el asunto del hambre que evoca sexo y lo tibio del amor, el cuidado, la protección, Perel vuelve a insistir en que "cuando piensas en deseo no quieres ir siempre adonde vas cada vez", porque lo que deseas es lo inesperado, "quieres sorpresas". Y resulta que querer eso con la persona de la que dependes en la vida cotidiana resulta "demasiado amenazante", en su opinión. Así, sostiene que podemos sentirnos más libres con gente a la que conocemos menos.

sábado, abril 06, 2013

Cartas de amor anónimas para mejorar la salud mental                                  

Los actos arbitrarios de generosidad pueden mejorar la salud mental.
"Usted me importa. De una manera que no puedo explicar, me importa. Y usted es una maravilla… Usted y todo su ser".
No es algo que normalmente escribiríamos a un completo desconocido.
Pero después de graduarse en la facultad y trasladarse a la ciudad de Nueva York, Hannah Brencher se sentía ansiosa y deprimida. Se vio sin ganas de estar con otra gente.
Comenzó a escribir cartas de amor a extraños, dejándolas por todos los rincones de la ciudad. La primera carta que dejó en un tren simplemente decía: "Si encuentra esta carta, es para Usted".
A quien encuentre esta carta
Usted y yo no nos conocemos. Quizá nunca nos sentemos juntos y riamos mientras tomamos una taza de café. Quizá nunca bailemos en los mismos círculos ni bostecemos juntos a medianoche. Nada de eso me importa. Es tan pequeño e insignificante en comparación con las cosas que me gustaría que Ud. supiera: que es encantador/a. Que Usted merece la pena. Que esas manos suyas están hechas para cosas poderosas.
Probablemente crea que estoy loca. Lo más seguro es que esté sentado/a con esta carta en sus manos pensando: 'No puedes saber esto… no me conoces… no conoces nada de mí'. Y sí, tiene razón. Pero conozco todas las cosas que pensé que yo nunca merecía.
Sé lo difícil que fue para mí quererme y valorarme e incluso sentir que mi reflejo en el espejo merecía la pena. Y por lo tanto sé que no soy la única que necesita un estímulo algunos días, ni la única que necesita saber que le importo a alguien en algún lugar.
Usted me importa. De una forma que no puedo explicar, me importa. Y Ud., es una maravilla…. Usted y todo su ser".
Con cariño,
Una chica que intenta encontrar su camino
Desde entonces ha dejado cartas en bibliotecas y cafés, e incluso las ha escondido en los alrededores del edificio de Naciones Unidas.
"Lo que sentí es que mi tristeza y soledad quedaron en un segundo plano", le dijo a la BBC. "Encontré algo que me permitía dejar de centrarme en mí misma".
Amabilidad inesperada
Hannah y su campaña "Más cartas de amor" son parte de un creciente grupo de organizaciones que pregonan los efectos beneficiosos de los actos de amabilidad arbitrarios, tanto para quienes los realizan como para quienes los reciben.
Puede sonar un poco a sinsentido moderno para algunas personas, pero nuevas investigaciones sugieren que ser amable puede ser bueno para la salud mental.
Un estudio publicado en la revista Emotionconstató que realizar actos de generosidad puede ayudar a las personas con ansiedad social a sentirse más positivas.
Lynn Alden y Jennifer Trew, de la Universidad de British Columbia, le pidieron a voluntarios con altos niveles de ansiedad social que llevaran a cabo actos de amabilidad dos días a la semana en un período de cuatro semanas.
"Se trataba de darle un pequeño regalo a alguien, de ir a buscarlo al trabajo, o visitar a alguien enfermo, o darle las gracias a un conductor de bus. En realidad, eran actos relativamente pequeños", explicó Alden.
Quizá lo eran, pero tenían un impacto muy grande.
Desafiando creencias
Un tratamiento más estándar para el trastorno de ansiedad social es la terapia cognitivo-conductual (CBT, por sus siglas en inglés), adaptada específicamente para las personas que temen que harán o dirán algo embarazoso en una situación social.
Trastorno de ansiedad social
Es el más común de los trastornos de ansiedad.
Es más frecuente en mujeres que en hombres y a menudo se origina en la adolescencia.
Quienes lo sufren temen que harán o dirán algo embarazoso en una situación social y, por tanto, evitan ese tipo de eventos.
Los síntomas físicos incluyen ponerse colorado, sudar, temblar, palpitaciones, tensión muscular y un estómago revuelto.
Como parte de la terapia, se anima a los pacientes a que se enfrenten a sus temores al contacto social poniéndose en situaciones que normalmente eludirían o iniciando conversaciones con desconocidos.
En el experimento de la doctora Alden, se le pidió a un grupo de voluntarios con ansiedad que desempeñaran pequeñas tareas que "desafiaran sus creencias".
Pero al igual que el grupo dedicado a realizar actos bondadosos, estos voluntarios ampliaban su nivel de contacto social, adoptando un comportamiento poco familiar y prestando atención a las respuestas de los otros, todos ellas actitudes que han sido sugeridas como importantes para superar la ansiedad social.
Al final de las cuatro semanas, los participantes del grupo de los actos amables eludían en menor medida las situaciones sociales y también percibían una mayor satisfacción en sus relaciones. Al parecer llevar a cabo actos amables tuvo un efecto más fuerte que las tareas conductuales del tipo CBT.
La ofensiva de la amabilidad
Una iniciativa con sede en Londres, llamada la "Ofensiva de la Amabilidad", organiza eventos de generosidad y fomenta actos de amabilidad desde 2008.
Tiene el record mundial del acto arbitrario de amabilidad más grande por haber distribuido 39 toneladas de bienes en un solo día.
"Es prácticamente imposible hacer un acto de amabilidad sin sentirse bien sobre uno mismo", dijo David Goodfellow, uno de los fundadores del grupo.
"Si puedes hacer que el día de alguien mejore un poco, esto mejorará también tu día".
Nick Grey, psicólogo clínico y director del Centro para los Trastornos de Ansiedad y Trauma en Londres, era inicialmente reacio a la idea de que desempeñar actos amables puede tener un valor terapéutico para los pacientes con trastornos de ansiedad.
"No había visto el artículo (de la revistaEmotion) y era escéptico ya desde el título, para ser honesto. Pero es un texto bueno y procede de un equipo muy respetado.
"No creo que vaya a convertirse en una terapia en sí misma, pero puede ser la clase de actividad que puede integrarse como parte de un tratamiento más amplio".
Alden sugiere que los actos de amabilidad pueden ser un paso inicial en un camino terapéutico más largo.
"Involucrarse en actos amables puede ayudar a la persona a salir y encontrarse con otra gente, mientras que podemos utilizar otras técnicas para ayudar a la persona a cambiar sus creencias sobre sí misma", dice.
Pero pide cautela frente a actos de generosidad elegidos por otra persona o realizados sólo para impresionar a los demás.
"Creo que se debe hacer de forma que el individuo tenga un sentido de la autonomía. Se está actuando porque se quiere, y no porque lo pida el grupo", concluye.

domingo, marzo 31, 2013

Que la persona que amas te lea en voz alta en la cama

Hace unos días tropecé en The Atlantic con este artículo de la escritora norteamericana Chloe Angyal, que nos confiesa una deliciosa costumbre para deleitarse en la cama con la persona que amas:

Cuando era una niña, mis padres nos leyeron muchas historias a mi hermana y a mí.

Muchos años después, volví a descubrir el placer que supone que lean para ti en voz alta. Esta vez, fue también en la cama.

Llevaba unos meses saliendo con un chico cuando descubrí para mi horror que él nunca había leído “Orgullo y prejuicio”. Había leído “El origen de las especies” y “Ana Karenina” y la mayoría de las piezas de Shakespeare, incluso las más oscuras, como “Rey John”. ¿Pero nunca “Orgullo y Prejuicio”? ¡Es uno de mis libros favoritos! ¡Lizzie Bennet es mi heroína preferida en la historia de la literatura! ¿Como podría él comprenderme de verdad si no la conocía a ella?

Yo quería que leyese esta novela, en parte porque es un libro maravilloso que todo el mundo debería leer y en parte porque le amaba y quería compartirlo con él. Así que decidimos leerlo juntos, en voz alta.

No siempre era en la cama. A veces leíamos tomando un café o sentados un parque. Los capítulos de Austen son cortos y cada uno leía un capítulo antes de pasarle el libro al otro. Una vez que terminamos “Orgullo y prejuicio”, comenzamos a leer uno de sus libros favoritos que yo nunca había leído, “Buenos presagios” de Neil Gaiman y Terry Prachet. Me fascinó.

Además de disfrutar de los libros, estaba el placer de escucharlos en la voz del hombre que amaba. Resulta una experiencia profundamente íntima. Tumbada en la cama, con los ojos cerrados y enamorándome cada vez más cuando él ponía voz a personajes con los que yo era familiar desde muchos años atrás.

Es verdad que puedes conocer mucho a una persona por los libros que hay en sus estanterías. Pero puedes enamorarte, o en mi caso, enamorarte aún más, escuchando a esa persona leer. Algunas cosas -el amor, un buen libro- son demasiado buenas como para guardártelas para ti solo.

¿Habéis leído para alguien alguna vez? ¿Alguien ha leído para vosotros? ¿Qué libro elegiríais?

A mí me encantaría que me recitasen este poema de Lewis Carroll.

http://www.principiamarsupia.com/page/7/

martes, marzo 26, 2013

Un pasado a la carta

Y al fin llegó tan ansiado delirio. Os cuento. El otro día atendí a una entrevista de tantas, no recuerdo el medio, y cuando me pidieron que contara una de mis anécdotas taxiales, me vino a la cabeza una en concreto y la conté con todo lujo de detalles. El caso es que después recordé que, en su día, aquella anécdota me la había inventado de principio a fin para este blog. No era real, pero yo la describí ante ese medio convencido de que sí lo era, recordando incluso la descripción física y los gestos exactos del usuario en cuestión.

Lejos de preocuparme, aquello me pareció un milagro. Cuando llegas al punto de confundir ficción y realidad y empiezas a tener recuerdos nítidos de ficciones creadas por ti, resulta tentador construirte un pasado a la carta, restando traumas y sumando logros a tu antojo. Imagina que reescribes tu propia infancia y adolescencia, y el lugar de aquel niño que te pegaba en los recreos te inventas que le pegabas tú a él, y la chica fea que te desvirgó la conviertes en princesa, o tu fracaso escolar encum laude. Imagina que así enmiendas tus pecados: reescribiéndote con tono realista un pasado paralelo.

Imagina la pasta que me habría ahorrado en psiquiatras (y en alcohol) de haberlo sabido antes.

domingo, marzo 24, 2013

Fuegos


Nanas
La vida es hermosa y fugaz como una noche de fuegos artificiales. Cada día que vivimos es un cohete que asciende lentamente, se mantiene suspendido durante un segundo en el cielo y explota pulsando el interruptor de un millón de luces. Un destello que parece eterno pero que, desde el mismo momento que nace, va perdiendo intensidad hasta fundirse en la oscuridad del sueño.

Somos una colección de momentos y los vamos quemando asomados a la barandilla de nuestra vida. Algunos suben muy alto y revientan con estruendo. Otros se apagan en silencio. Hay instantes que son una cascada, una palmera o una japonesa. Y, a veces, con suerte, unos cuantos minutos se agrupan hasta formar una gran traca. Así vamos quemando las horas, las semanas, los años. El recuerdo de lo vivido perdura mientras hay restos de humo y olor a pólvora. Luego el viento se encarga de difuminarlo en el olvido.

Fuegos. Parece absurdo dedicar tanto tiempo y esfuerzo a crear algo para quemarlo en unos pocos minutos. Y, sin embargo, esos momentos mágicos consiguen cada día que miles de personas abramos la boca como niños. Una noche de fuegos, un instante de nuestra vida es un momento único e irrepetible. Una sonrisa negada, un beso ahorrado, un enfado absurdo son petardos mojados. Oportunidades perdidas que nunca volverán a presentarse.

La vida es hermosa y fugaz como una noche de fuegos. Explota cada segundo como si fuera el último. Ilumina con tu sonrisa esta noche estrellada.



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Del recuerdo es el único paraíso del cual no nos pueden expulsar.

Ese miedo que tenia a la posibilidad de poder perderte en cualquier momento y dar gracias por no suceder..

No existía para mí, mejor abrigo, que el abrazarte.
Me sigue sucediendo aún hoy, al cerrar los ojos o al sentir canciones que me hacian estar más cerca de ti.
Tuve que prescindir de ti, que le dabas razón a mi vida

Sigo preguntándome que paso por mi mente para actuar como lo hice.

Nos quedamos sin saber que pudo suceder.

Me dí cuenta de que nada es eterno. El café se enfría, el humo se disipa, el tiempo pasa y la gente cambiamos.

Como dice Isabel Allende:Si puedes recordarme, siempre estaré contigo.

Una de las mejores sensaciones de mi vida, fue abrazarte después de haberte extrañado tanto.

No entendemos el valor de los momentos... hasta que se han convertido en recuerdos

La costumbre mata. La costumbre es la más infame de las enfermedades porque te hace aceptar cualquier desgracia, cualquier dolor, cualquier muerte. Por costumbre se vive junto a personas odiosas, se aprende a llevar cadenas, a padecer injusticias y a sufrir. Se resigna uno al dolor, a la soledad, a todo. La costumbre es el más despiadado de los venenos porque penetra en nosotros lenta y silenciosamente, y crece poco a poco, nutriéndose de nuestra inconsciencia. Cuando descubrimos que la tenemos encima, cada una de nuestras fibras está adaptada, cada gesto se ha acondicionado y ya no existe medicina que puede curarla.

Descubrir que no es más grande quién más sitio ocupa, sino quién más vacío deja cuando no esta.

Sabia al ver que te alejabas de mi, que siempre estarías en mi mente, que nunca serias mi pasado, que siempre formarías parte de mi presente. 
En esos momentos supe que me harías falta el resto de mi vida.

No quiero necesitarte. . . Porque no puedo tenerte, le dijo Francesca a Robert (Los puentes de Madison)

No se valora algo, por el tiempo que dura sino por las huellas que deja.

La distancia nos enseña que podemos sentir mucho sin necesidad de tocar con las manos 

El amor no es aquello que queremos sentir sino aquello que sentimos sin querer
Tengo muy presente a Sinatra cuando le preguntaron por ella: “A Ava la llevo en la sangre”, respondió (I’ve got you under my skin)







Paradojas de la vida

Tantos enamorados que no están juntos y tantas personas juntas que no están enamoradas.

viernes, marzo 22, 2013

DOS CARAS DE UNA MISMA MONEDA

Todo había empezado un febrero tramposo, un día de esos en los que cuatro rayos engañan calentando el invierno hosco que había llegado para quedarse. Todo había empezado con un abrazo parco, unas risas espontáneas, con algunas caricias disimuladas, juegos tontos de palabras. Los momentos se sucedieron rápido, un día, y luego otro, sin percatarse de que no eran ellos los que marcaban el compás, con la necesidad de destaparse un poco, con el interés de escrutar al otro, con la atracción de dos cuerpos que quieren bailar y dos cabezas que se retan, sin darse cuenta ninguno que esos besos inofensivos pedirían madurar, sin darse cuenta ninguno que se adentraban en un paraje vacío de indicaciones.

Él, con su cara de niño y años en la espalda, se había acostumbrado a sortear el peligro aferrado a un recuerdo con nombre propio, un recuerdo envuelto en imágenes desdibujadas que reconstruía con palabras hermosas, para que no se le escapara, que alimentaba con sensaciones que hurgaba detrás de cada ínfimo momento, cómodo en ese presente dinamitado por un pasado, cómodo fantaseando con un futuro anclado a raíces secas. Un recuerdo convertido en escudo, que había solidificado sus sentimientos formando barrotes impenetrables, protegiéndole de la posibilidad de tocar fondo de nuevo, anulando un horizonte de verdadera libertad.

Ella, ágil y esbelta, jugaba a mantener su equilibrio, atreviéndose sólo a deslizarse de puntillas, de esta forma, al retroceder, las huellas no estarían nunca demasiado marcadas, sería más fácil el retorno a cualquier punto de inicio. Ella, cariñosa y fría, se asustaba de forma inconsciente siempre que esos ojos inquietos, en los que disfrutaba buceando y averiguando qué pensaban, mostraban indicios de salvación y rogaban algo más.

A ese invierno le siguieron primaveras a medio color. Arrugaron algún que otro verano, soplaron sin fuerza diferentes otoños. A ese invierno le siguieron lunas con lágrimas, despertares con desasosiego, tardes en busca de porqués, mañanas de certeza, estrellas con deseos. A ese invierno le siguieron despedidas sin adiós y reencuentros sin holas, silencios con palabras y conversaciones esquivas, sonrisas inseguras y miradas sin reproches.

Hoy, uno de esos días de marzo en el que las temperaturas comienzan a arañar grados, amanecen con sus pies entrecruzados, sus cuerpos desnudos, despojados de cualquier sábana. Ella achicada bajo los brazos de él escala hasta rozarle la mejilla, dándole besos suaves y cortos, buscando sus labios. Sigue trepando, hasta llegar a su oído, al que con valentía susurra unas palabras. Él, entonces, se abraza a ella más si cabe, la oprime en su pecho y asiente con la cabeza. Él, entonces, se abraza a ella más si cabe, le aparta ese cabello rizado que le cubre la cara, y cómplice, observa cómo sonríe.

Mª Eugenia

PD.: Dedicado a él y a ella. Se lo merecían.

http://www.blogdepita.com/2013/03/22/dos-caras-de-una-misma-moneda/

miércoles, marzo 20, 2013

“ En nada .“


Ella.- Cariño, ¿ en qué piensas?

Él.- En nada.

Ella.- Hombre, en algo estarás pensando…

Él.- La verdad es que no. No pensaba en nada.

Ella.- Lo siento, pero creo que es imposible no pensar en nada.

Él.- Silencio …

Ella.- Será una tontería, pero en algo estarás pensando.

Él.- Silencio …

Ella.- ¿ No ?

Él.- Ahora sí. Ahora estoy pensando en que esto va a acabar en bronca.

Ella.- No te pongas así. Me refería a antes. ¿ En qué pensabas ?

Él.- Ya te lo he dicho. No pensaba en nada.

Ella y él.- Silencio tenso…

Ella.- Cariño, prefiero que me digas que prefieres no contármelo. Que defiendas tu derecho a no decírmelo – que ojo, lo tienes – pero me duele que me respondas que no estás pensando en nada.

Él.- Silencio…

Ella.- Silencio…

Ella y él.- Silencio definitivo…

Hay muchas razones, más o menos opacas, para que un hombre responda “en nada” cuando su pareja le pregunta el temido “¿ En qué piensas ?”. Aunque resulte sorprendente, la razón principal suele ser que, efectivamente, no está pensando en nada.

A las mujeres les cuesta creerlo. Su Unidad Cerebral Multitarea – UCM – es incapaz de permanecer inactiva. A veces, por sobrecarga, el programa se cierra inesperadamente pero el sistema se reinicia de modo automático.

Los hombres, en cambio, somos capaces de desconectarnos durante horas. Nos basta el fondo de una tele o el vuelo de una mosca para alcanzar un nirvana “ endorfínico “ Ahora, que ya se ha demostrado el valor liberador y antidepresivo del llanto creo que es momento de reivindicar, al menos para el hombre, el valor terapéutico de no pensar en nada.

Ella.- Cariño, ¿ en qué estás pensando?

Él.- En nada.

Ella.- Pues venga, piensa rápido en algo y cuéntamelo.

Versión del artículo publicado en El diario Vasco el Domingo 27 de Marzo de 2011.

Foto.- Ella y él.

lunes, marzo 18, 2013

Los físicos y matemáticos que hundieron Wall Street



Mauro acababa de cumplir 28 años y tenía que tomar una decisión. Nacido en una humilde familia brasileña, Mauro había completado una carrera académica estelar. Después de una brillante licenciatura de física en Rio de Janeiro, consiguió una beca para el programa de doctorado en cosmología del King’s College de Londres.

Ahora, con el título de doctor bajo el brazo, Mauro tenía que decidir su futuro: ¿continuar en el mundo académico o trabajar para el sector privado? El comienzo de la vida profesional de cualquier joven investigador es extraordinariamente exigente. A menudo, este periodo consiste en mudanzas entre países, poca estabilidad laboral y salarios muy bajos. Mauro se había casado dos años antes y su mujer acababa de dar a luz a su primer hijo, así que aceptó una oferta para trabajar en un banco de inversión de la City de Londres.

Desde los años 90, miles de investigadores en física y matemáticas han seguido la misma trayectoria que Mauro. A medida que avanzaba el proceso de globalización económica, los mercados financieros crecieron exponencialmente. Los bancos de inversión y los hedge funds necesitaban nuevos talentos para crear complejos productos financieros. ¿Qué mejor que reclutarlos desde el mundo académico donde los salarios son tan bajos? En la industria financiera, a profesionales como Mauro se les conoce como “quants”, un diminutivo para “analistas cuantitativos”.

El sueño de utilizar modelos matemáticos para predecir los mercados financieros es muy antiguo. Si gracias a herramientas analíticas podemos predecir los eclipses de Luna para los próximos 10.000 años, ¿por qué no encontrar las ecuaciones que nos permitan hacernos millonarios?

El mundo financiero creyó encontrar su santo grial en el año 1973. Dos economistas estadounidenses, Fischer Black y Myron Scholes, publicaron una ecuación que permitía estimar los precios de ciertos contratos financieros conocidos como “derivados”. En pocas décadas, el mercado de estos complejos instrumentos movería cientos de billones de dólares. Black y Scholes fueron galardonados con el Premio Nobel de Economía en el año 1997.

A los inversores les gusta el riesgo, siempre y cuando puedan ponerle un precio. Los nuevos talentos matemáticos parecían capaces de cuantificar los riesgos de instrumentos financieros cada vez más complicados. Con la seguridad que proporcionaban los analistas cuantitativos, los managers de los bancos se lanzaban a crear productos aún más sofisticados.

Mauro fue asignado a un equipo que trabajaba sobre el mercado inmobiliario estadounidense. Su tarea consistía en comprar miles de hipotecas a los bancos y englobarlas en un instrumento llamado “obligación de deuda colateral”, que luego vendía por trozos a otros inversores. En el año 2000, David X. Li, un matemático que trabajaba para JP Morgan, había publicado una fórmula que permitía cuantificar los riesgos de este producto. Usando la fórmula de Li, las agencias de rating calificaron con una triple-A muchas obligaciones de deuda colateral, lo que aumentó el apetito de los inversores por estos instrumentos. Esa demanda provocó que los bancos comenzaran a dar hipotecas a personas que difícilmente podrían devolverlas.

Hasta mediados de 2007, todo el mundo parecía feliz. Los bancos de inversión anunciaban cada trimestre beneficios de miles de millones de euros y analistas cuantitativos como Mauro se embolsaban jugosos bonus.

Hoy sabemos que aquella fiesta terminó con el mayor descalabro del sistema financiero desde la Gran Depresión. Muchas bancos sólo sobrevivieron gracias a las inyecciones de dinero público.

¿Cómo pudieron las matemáticas fallar tan estrepitosamente? Las ecuaciones son construcciones precisas. El problema es que cualquier modelo matemático de la realidad reposa sobre ciertas hipótesis y simplificaciones. Por ejemplo, la fórmula de Li fue derivada utilizando los datos del mercado inmobiliario durante los últimos 20 años, un periodo de tiempo donde los precios siempre habían subido.

Cuando estalló la burbuja, esos modelos ya no reflejaban la realidad. Mauro cuenta que sólo en una de las semana de noviembre de 2008, se produjeron 7 eventos para los que sus modelos daban una probabilidad de 1 vez cada 20.000 años.

El problema no fueron las fórmulas, sino la confianza ciega que estas generaron. Como todo el mundo creía comprender los riesgos, la complejidad del sistema creció hasta volverse incontrolable.

Millones de personas en todo el mundo están sufriendo las consecuencias. Además, los miles de cerebros que absorbió el mundo financiero suponen un terrible desperdicio de talento: ¿cuántos avances científicos habríamos logrado si genios como Mauro se hubiesen dedicado a la medicina o la física?


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domingo, marzo 17, 2013

Día del padre. Frases ingeniosas (mejores aclaraciones) que te harán pensar y sonreír

Tal y como hice en su momento, cuando se acercaba el día de la madre, he seleccionado unas frases simpáticas para celebrar este 19 de marzo. Es el primero que vivo sin mi padre, así que me he acordado mucho de él. Y de tres palabras: experiencia, ejemplo y cariño. ¿Cuál de estas frases os gusta más? A mí, la última, y enseguida entenderéis por qué.

1. “A veces el hombre más pobre deja a sus hijos la herencia más rica”.
Verdad como un templo. Mi padre tuvo la gentileza de darme la herencia en vida: “una bonita colección ilustrada de doce volúmenes de Historia de España”. Yo esperaba su pequeño piso, pero no hay forma de desahuciar a mi venerable madre…

2. “Un buen padre vale por cien maestros” (Jean Jaques Rosseau).
Tengo entendido que Rousseau se comportó como un perfecto canalla con su familia, abandonando a sus hijos en un orfanato. Pero… qué bien escribía el tío, ¿verdad?

3. “Cuando un hombre se da cuenta de que su padre tal vez tenía razón, normalmente tiene un hijo que cree que está equivocado”.
Cierto. Al menos mis hijos no tienen ni idea de muchas afirmaciones que hacen alegremente. Esto… ¿no os pasa a vosotros lo mismo?

4. “Los hijos abandonan un día la infancia, pero los padres nunca dejan la paternidad”.
Una vez le dije a mi padre que no comprara tantas chuches a mis hijos. Y me mandó a la mierda con tal aire de superioridad que todavía me ahuevo cuando lo recuerdo…

5. “A los hijos no hay que preguntarles qué quieren de comer, salvo cuando ellos invitan”.
Je, je, que se preparen los míos. Ya estoy contando los días… cuando ganen su primer sueldo y me lleven a comer, les recomendaré una marisquería que yo me sé, y pediré un bogavante del que se van a acordar toda la vida… tiempo al tiempo

6. “Tener hijos no lo convierte a uno en padre, del mismo modo en que tener un piano no lo vuelve pianista”. (Michael Levine, profesor de genética, genómica y el desarrollo).
Un toque de atención a la paternidad responsable nunca viene mal…

7. “Vive tu vida como te gustaría que tus hijos vivieran la suya”. (Michael Levine, profesor de Genética, Genómica y el Desarrollo).
Este Michale Levine me está cayendo bien. Qué gran verdad: no hay mejor predicador que Fray Ejemplo…

8. “El mejor legado de un padre a sus hijos es un poco de su tiempo cada día”. Vicente Battista, poeta argentino.

El peor favor que podemos hacerle a la institución famliar es pensar que la conciliación es sólo un asunto de mujeres y de madres. No señor. ¡Bien por el argentino! (ahora se han puesto de moda…)

9. “Espera de tu hijo lo mismo que has hecho con tu padre”. Tales de Mileto
Ojo con el griego porque era un tío muy listo. El día que metamos a un abuelo en el geriátrico para quitárnoslo de enmedio, nuestros hijos tomarán nota.

10. “Un buen padre tiene algo de madre”
Me encanta esta frase anónima, porque es real como la vida misma. No soporto a los padres que van de machos por la vida. A los niños hay que apretujarlos y besuquearlos. Es fundamental que tanto el padre como la madre, cada uno a su manera, desprendan autoridad y cariño a la vez. Eso hace fuertes a los niños… pero de verdad.

11. “Cuando yo tenía catorce años, mi padre era tan ignorante que no podía soportarle. Pero cuando cumplí los veintiuno, me parecía increíble lo mucho que mi padre había aprendido en siete años”. Mark Twain
Qué tío más simpático este Mark Twain. Tiene otra frase buenísima: “dejar de fumar es muy fácil, yo lo he dejado cientos de veces”.

12. “Lo más importante que un padre puede hacer por sus hijos es amar a su madre”. Theodore Hesburgh

¡Cuántas tragedias familiares se evitarían teniendo en cuenta este consejo! Hay rupturas matrimoniales en las que resulta muy difícil creer a los cónyuges cuando aseguran que lo más importante para ellos son sus hijos.

13. “Mis nietos me vengarán”
Frase repetida hasta la saciedad por el difunto y santo padre del autor de este artículo. Doy fe que es cierta. Y tanto que le están vengando…

http://blogs.lainformacion.com/treintaymuchos/2013/03/15/dia-del-padre-frases-ingeniosas-que-te-haran-pensar-y-sonreir/

El secreto de la vida



Pocos poemas me han emocionado tanto como esta joya de la escritora británica Denise Levertov.

(La traducción es mía, os ruego me disculpéis por las imperfecciones.)


EL SECRETO
Dos chicas descubrieron
el secreto de la vida
en una línea de poesía.
Yo, que no conozco
el secreto de la vida,
escribí ese poema.
Ellas me dijeron,
(a través de una tercera persona)
que lo habían encontrado
pero no me dijeron cuál era,
ni siquiera,
en qué línea se escondía.
Sin duda, ahora,
una semana más tarde,
ellas habrán olvidado el secreto,
y la línea,
y el nombre del poema.
Pero las amo
por haber descubierto
lo que yo no puedo encontrar.
Y por quererme
por una linea que escribí.
Y por olvidarla.
Así, una y mil veces,
podrán volver a descubrir
el secreto de la vida
en otras líneas,
en otras circunstancias.
Las amo porque quisiesen
encontrar ese secreto
y porque se atreviesen a soñar
que existe.
Por eso, sobre todo.
http://www.principiamarsupia.com/page/5/

sábado, marzo 16, 2013

Llorar a un principito desde la cima de Peñalara

Esta mañana, al alcanzar la cima de Peñalara, he lanzado los brazos al aire, puños apretados, y de mi interior ha brotado un salvaje aullido de éxtasis. Me he sentado a contemplar el paisaje mientras recuperaba la respiración. Segundos después, he roto a llorar.

Tenía a mis pies la Sierra de Guadarrama cubierta de nieve, iluminada por la delicada luz de una espléndida mañana de invierno.

Rodeado de tanta belleza, me ha golpeado de repente la ausencia de Ahmed, mi principito de Alepo, y la idea de que quizás él nunca tenga la fortuna de contemplar un panorama como el que resplandecía frente a mis ojos.

Mi padre me descubrió las montañas cuando yo tenía la edad de Ahmed. Desde entonces, las entrañas me exigen con regularidad visitar estos paisajes. Cuando salí de Siria, sabía que una de las primeras cosas que haría al llegar a casa sería ir a la montaña.

Cuando estaba en Alepo, rondaban mi cabeza algunas preguntas sencillas para las que no tenía respuesta. O quizás sí que conocía las respuestas, pero eran demasiado jodidas de aceptar.

¿Por qué criaturas como Ahmed tienen que criarse en lugares dominados por el miedo y el dolor, mientras yo he sido tan afortunado? ¿Cómo pueden existir, en tiempos idénticos y en un mismo planeta, ciudades quebradas por la guerra y paisajes de montaña tan majestuosos? ¿Por qué no puedo hacerle descubrir a mi principito estas montañas igual que hizo mi padre conmigo?

Diez días después de volver, sentado en la cima de Peñalara, estas preguntas no sólo rondaban mi cabeza sino que comenzaron a golpear directas a mi estómago.


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Eres esa persona


Empiezas un blog y acabas descubriendo, un año después, que la magia existe.

Para este humilde blogger, Kurt Vonnegut es su referencia. Y Vonnegut decía que para escribir un texto que respire, es necesario que su autor tenga en la cabeza a una persona en concreto a la que se dirige. Si escribes pensando en todo el mundo, tus líneas morirán de asfixia.

Descubrí la carta de Amelia Earhart y decidí publicarla pensando en una mujer. Estaba convencido de que ella también podría haber escrito esa carta. Pero nunca nunca me gusta decir a quién está dedicada cada entrada. Tampoco se lo dije a ella.

Esta mañana al despertarme, me he quedado helado cuando he abierto el email y me he encontrado con un mensaje de, precisamente, esa persona:

Me siento exactamente igual que Amelia, en cada coma, en cada trazo, en cada pensamiento que le dedica a su futuro marido. Y todo ello en un marco del amor mejor entendido.

Encima se casaron un 7 de febrero de 1931. Para que luego en otro 7 de febrero de 1982 naciera yo, que este 7 de febrero haga yo 31 años.

El mejor regalo, de esta semana, ya te digo que ha sido esta carta.

Soy incapaz de recordar el cumpleaños de nadie y eso me ha causado algunos problemillas (cf. exnovias enfurecidas). Así que gracias a ti, por descubrirme que la magia existe.

http://www.principiamarsupia.com/page/2/

domingo, marzo 10, 2013

Carta recuerdo al marido que ya no esta


REYES MONFORTE, VIUDA DE PEPE SANCHO, RECUERDA CON UNA CARTA MUY EMOTIVA A SU MARIDO

Hoy se cumple una semana de la muerte de uno de los grandes actores de este país, Pepe Sancho, quien nos dejó a los 68 años de edad como consecuencia de un cáncer. Hoy, su viuda Reyes Monforte ha querido difundir una carta entre los medios para recordar de la forma más emotiva posible al que fuera su gran amor.

   "Hoy hace una semana que falleció. Estos días han sido muchos los grandes amigos, las personas anónimas y las personalidades de la vida cultural, política y social que han escrito semblantes hermosos sobre José Sancho. Sus palabras hablaban de dignidad, de respeto, de profesionalidad, de valentía, de buen corazón, de talento, de carácter, de raza, de maestría, de grandeza, de belleza, de eternidad, de independencia, de inmensidad, de bravura, de genialidad. Habéis elegido las frases más hermosas y solo puedo añadir una palabra que, más que en mi boca, estaría en la de Pepe: Gracias. Gracias a todos y a cada uno de los que habéis vertido lágrimas y palabras en su honor y en su recuerdo.

   Gracias a sus amigos, los de toda la vida y los más recientes (¡Qué bueno habernos tenido tan cerca , Tony, Manu, Cris!). Gracias a sus íntimos, a sus amigos, a sus compañeros de profesión por entender y haber sido cómplices silentes de una discreción elegida por derecho y para evitar, o al menos dilatar en el tiempo, un dolor desgarrador.

   Gracias por despedirle con tanto amor, cariño y emoción, por preparar una misa funeral por su alma el próximo día 20, gracias por organizar copas y cenas en su memoria para brindar por él y recordarle entre risas y buenas remembranzas. Ha sido hermoso escuchar y leer vuestras palabras, revivir vuestros recuerdos, pero también muy doloroso ver y sentir vuestro dolor. Gracias a todos porque me llevaría una eternidad agradecéroslo uno a uno.

   Gracias por el respeto, el cariño y el reconocimiento mostrado por mis compañeros de LA RAZÓN y por todos los diarios nacionales y locales, por los informativos y por los programas más importantes de radio y televisión, en la voz de sus grandes presentadores, mis compañeros. Vuestras palabras me han dejado a mí sin ellas cuando el dolor las mantiene ahogadas en la garganta. Gracias a TVE por rendirle homenaje con la serie Tarancón, el Quinto Mandamiento. Gracias a Canal Plus por su espacio Adiós, José Sancho emitiendo un maratón de la serie Crematorio, a la Sexta y a Canal 9 por la emisión de su trabajo a modo de homenaje, y al resto de televisiones que en sus informativos han dibujado con el pincel del respeto y el reconocimiento sincero el adiós de Pepe.

   Gracias a Su Majestades los Reyes, Don Juan Carlos y Doña Sofía, por su afectuoso recuerdo y a los Príncipes de Asturias, Don Felipe y Doña Letizia, por sus entrañables palabras. Gracias al presidente del Gobierno, a ministros, a alcaldes y a presidentes de Comunidad por volcarse con él. Gracias al Valencia Fútbol Club por el homenaje que prepara en Mestalla, donde a Pepe tanto le gustaba ir. Gracias a los que han llamado desde el último rincón del mundo para decirme "era un grande, era mi amigo". Gracias a esas llamadas inesperadas para mí que venían repletas de evocaciones, de ánimos y de ternura. Gracias a los médicos por su confidencialidad, su cariño y su dedicación. Y gracias también a las ovaciones mudas, anónimas o conocidas, en público o en la intimidad, porque emocionan igualmente.

   Pero sobre todo y principalmente, gracias a ti Pepe, por aparecer en nuestras vidas, y, muy especialmente, en la mía. Puro egoísmo, lo sé, pero conocerte era convertirse en la persona más egoísta del mundo por desear estar siempre a tu lado. Has sido y sigues siendo el mejor regalo que la vida me ha brindado.

   Desconozco qué habré hecho para merecerlo. Ahora sé que sin ti mi vida no hubiera tenido sentido aunque por ti, tal y como me hiciste prometerte, lo seguirá teniendo. Gracias por tu voz, por tu presencia, por tu lección de vida, por tus abrazos y tus besos, por tu fuerza, por tu bondad, por tu generosidad, por tu mirada, por tu sonrisa, por tu sentido del humor y por tu inmenso amor, que convertimos en nuestra bandera vital. Podría escribir más pero para retratar un sentimiento tan inmenso como el que vivimos, las palabras, en esta ocasión, se me quedan pequeñas. Eres grande hasta para dejar vacío. Acabo de escucharte decir en una entrevista en el Plus que pertenecías a una generación de actores que cuando desaparecierais sólo quedarían los archivos. Mentira. Quedarás tú en cada uno de los que te admiramos y te amamos. Aunque Rafael Chirbes tiene razón, se nos adelgaza el tiempo al saber que no estás. Un buen amigo dijo en su despedida que Pepe no quería a todo el mundo, sólo a unos elegidos, porque eso es lo que éramos. Pero a él le querían muchos. A todos ellos, gracias por demostrarlo con tanto cariño. Gracias desde el fondo de mi alma, aunque esté rota".

   Con la marcha de Pepe Sancho se ha quedado un hueco muy grande en el mundo del cine. Era un hombre muy querido y este sentimiento quedó plasmado en el funeral que tuvo lugar por su memoria el pasado lunes en Valencia. En nuestra galería de imágenes pueden repasar los momentos más emotivos de aquel día.