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sábado, marzo 02, 2013

Si aún no haz visto "Amor", de Michael Haneke, corre



La muerte es capitalmente un asunto literario: sea como un río que deviene al mar o enfundada en una anciana dublinesa en la penumbra, los grandes escritores han celebrado bajo todos los estilos a la vieja segadora como juez póstumo moral y estético.
La dignidad del deceso, el fin de lo mundano, no ha movido en el cine reciente más que a relatos debarroquismo nivea como Mar adentro, destinados siempre a consumo en horarios de tarde, en esa canícula veraniega donde el cerebro reposa inactivo y requiere de estímulos claros como una subida banda sonora y delirantes monólogos que firmaríaPaulo Coelho con su filosofía Zen de tocador. Aquellos arcaicos retablos en penumbra, que alumbraron a los viejos y ágrafos cristianos de los tiempos oscuros en lo sublime, han sido sustituidos en la actualidad por una imagen fílmica construida tomando lo peor del lenguaje publicitario. Entre los pocos resistentes a estos recursos viciados, a la “más falsa amistad que tiene el cine” que decía Eric Rohmer respecto a la música, se encuentra Michael Haneke, cuya evolución en estas últimas décadas ha supuesto la vuelta a un jansenismo formal ajeno a casi toda la producción cinematográfica actual.
La pequeña pieza de Schubert, el cuarto Impromptus D 899, que inicia Amor de Michael Haneke es casi un resumen elegíaco, de un romanticismo efímero, sobre el tono sombrío y distante del estilo del film. Pequeña crónica en el estilo simétrico habitual de su creador, narra con planos fijos, tapices minimalistas, un cuento otoñal, entre la melancolía del cine nórdico y el discreto drama social, muy mitigado, del reciente cine francés. Esta pieza musical, leitmotiv rápido en una película con un trabajo espléndido en la banda de efectos de sonido, es tomada del intervalo que separaba las dos mitades de Barry Lyndon de Stanley Kubrick. La segunda mitad de este film contrastaba con la primera, un film de aventuras no muy lejano a Huston, centrando su narración en la triste y fatal decadencia del personaje protagonista.
Es evidente que la crónica desnuda que filma Haneke es sobre todo un trasunto de la pieza de Schubert; una lejana y pulcra historia de dos ancianos que ven sus últimos días bajo el desprecio a un mundo que hace tiempo los abandonó. El director, con este planteamiento narrativo, practica, así una forma de sobriedad donde la construcción de espacios en equilibrio, en regla áurea, interioriza la propia soledad de los protagonistas. Los planos se filman, entonces, como tapices minimalistas, buscando una ausencia de estímulos que construyan una realidad solitaria proyectada de manera clara al espectador. Este estilo pausado, repetitivo en muchas ocasiones, tiene como único defecto unas complicadas transiciones estacionales, que pretenden aligerar de manera desigual un minutaje un tanto corto.
El suceso que desarrolla el drama, el ictus de la anciana, es explicitado precisamente en una escena de suspensión temporal, donde ella pierde la noción de todo aquello que le rodea e inicia una serie de digresiones, de un fantastique lejanísimo al cine actual, donde las ensoñaciones sustituyen a los momentos dramáticos. Estos últimos no vienen nunca de un exceso de violencia, ni siquiera de una situación muy escatológica… son ante todo la ruptura de la dignidad, de lo cotidiano, aquello que asienta el amor entre ellos.
Se ha comparado entre los clásicos el amor como un culto platónico a la musa y este carácter religioso impregna películas como El fantasma y la señora Muir o ese culto al amour fou que es Vértigo. Si para los espíritus líricos el ocaso es un tipo de destrucción del objeto deseado, Amor supone la solución artística a este final del ensueño, y no es otro que el crimen. Sembrado de manera constante en el film, el concepto de dignidad asociada a un tipo de estética, a un recuerdo lejano en la juventud (las fotos de la belleza juvenil, la anécdota del carácter tiránico de ella con el joven pianista…), hace comprensible la actuación final de él.
Pero sería un error defender Amor como un alegato moral a favor de la eutanasia sin comprender los códigos estéticos que rigen las elecciones de este film. Porque para el Haneke filósofo la estética ante todo un tipo de moral artística que condena a todos aquellos que consideran que la forma es accesoria en un medio como el cinematográfico. Para el director austriaco cada imagen, cada plano aislado, es una representación formal de un discurso acabado y engarzado en un tipo de filosofía moral fuertemente alemana donde no puede existir separación formal.
Y ahí está sobre todo esa imagen, que encabeza y desarrolla el film, del cuerpo sin vida de la anciana, con un vestido de domingo y un pequeño ramo de flores, en esa usurpación de una efigie prerrafaelita que presenta una Ofelia inerte bajo el frío alba de un solsticio parisino. No es otra cosa que la conversión de la musa en obra de arte: la muerte como inicio de la inmortalidad.
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miércoles, febrero 27, 2013

Lo entrañable de una tarta o de una mermelada de higos


Una famosa tarta de chocolate


Ha madrugado para buscar la receta.

Tenía treinta años cuando la descubrió por azar, mientras esperaba turno en la peluquería para que le cortaran las puntas. Por aquel entonces, siempre se lavaba la cabeza en casa, y quizá por eso, porque no tenía muchas oportunidades de hojear revistas femeninas, aquella secuencia de fotos, la receta paso a paso, le llamó tanto la atención. Cuando la llamaron para ir al lavabo, la llevó consigo. Mientras el aire caliente del secador le secaba los rulos, arrancó la hoja con mucho cuidado y se la metió en el bolso. Sólo faltaban unos días para que su hijo cumpliera cinco años.

–Pues la madre de María le hizo un pastel con nata por encima, mejor que el de Juanito, porque el suyo era de manzana, pero a mí el que más me gusta es el del primo Pablo, porque la tía le pone su nombre con grageas de chocolate… ¿Y yo? ¿Por qué yo tengo siempre una tarta comprada?

Colocó la última gragea y se dijo que era imposible que su hijo se resistiera a aquella llamada dulce y densa”
Se lo explicó muchas veces, pero él no quiso entenderlo ninguna. Por eso, la víspera hizo el bizcocho, una hora de preparación, fundir el chocolate, ablandar la mantequilla, pulverizar el azúcar en la picadora, separar las yemas de las claras, montarlas a punto de nieve, tamizar la harina, y batir, y batir, y batir, y otra hora en el horno… Cuando terminó de fregar todo lo que había ensuciado, estaba casi hecho. Se acostó muy tarde y se levantó muy pronto. Antes de irse a trabajar, la tarta estaba ya glaseada. Después aprovechó el rato de la comida para volver a su casa y decorarla como si fuera un altar barroco, grageas, gominolas, fideos de colores y el nombre de su hijo en la caligrafía torcida, temblorosa, que resultó lo mejor que fue capaz de hacer con una manga pastelera. Pero cuando volvió del colegio con unos pocos amigos y la descubrió, el niño fue feliz. Desde entonces, todos los años su madre le regaló, entre otras cosas, esa misma tarta.

Aquella hoja de revista acabó tan maltrecha de salpicaduras de grasa y chocolate, que copió su contenido en un cuaderno. Eso es lo que busca hoy con afán por todos los estantes y los cajones de su cocina, pero no lo encuentra y al final, mira por dónde, lo que aparece es la receta original debajo de una pila de paños de cocina. Lo primero que piensa al verla es que es mejor así. Después, que tiene que ir a buscar las gafas, porque ya no es capaz de leer una letra tan pequeña. Y cuando lo hace, le asombra la complejidad de aquel desafío en el que triunfó tan rotundamente, tantas veces.

–¿Qué haces? –le pregunta su marido cuando entra en la cocina a desayunar, aunque conoce de sobra la respuesta.

–Una tarta para Miguel – y no se atreve a volver la cabeza para mirarle –, como cuando era pequeño, ¿te acuerdas?

–No va a venir.

–Bueno… Nunca se sabe.

Ese día, su hijo cumple treinta años, los que tenía ella cuando hizo esa tarta por primera vez. Claro que entonces le veía todos los días y ahora hace varios meses que no lo ve. Habla con él por teléfono de vez en cuando, sin que se entere su marido, y sabe que está mal ocultárselo, y que su hijo no tiene razón, que no la tuvo en aquella bronca monumental que los separó a cuenta del maldito dinero que cobraron por el traspaso de la farmacia. Por muy parado que estuviera Miguel, por muy mala suerte que hubiera tenido, por mucho mejor que le vayan las cosas a su hermana, no podían dárselo todo, y no sólo porque Elena sea tan hija suya como él, sino porque además ellos no pueden vivir del aire, y con su pensión tienen lo justo para cubrir gastos. No tenían por qué ofrecerle nada, pero su última oferta había sido muy generosa. Él no la aceptó, y no había vuelto a verlos desde entonces.

Esto no puede ser, pensaba ella todos los días, y por eso ayer le dejó un mensaje en el contestador. Cariño, soy tu madre. Mañana voy a hacer una tarta de chocolate, la de siempre, porque es tu cumpleaños. Vente a comer y lo celebramos todos juntos, un beso…

A las diez de la mañana, la casa ya estaba impregnada del aroma del chocolate. A mediodía, aquel olor se había convertido en un perfume. A las dos, cuando colocó la última gragea de color rojo, se dijo que era imposible que su hijo se resistiera a aquella llamada dulce y densa. A las dos y media, alguien abrió la puerta con su llave. Debe de ser Elena, le advirtió su marido. Cuando Miguel entró en la cocina, cerró los ojos, aspiró con fuerza y sonrió.

–¡Qué bien huele, mamá!

lunes, febrero 25, 2013

Los fotopoemas de Jota Benedí


Una imagen que roba los ojos. Una frase que sacude neuronas. Los dos componentes, juntos, forman una historia aplicable a la emoción de cualquier lector. Esto es lo que hace Jota Benedí. Poemas en fogonazos.

El publicitario rara vez se despega de su móvil. La cámara del dispositivo está siempre atenta. La ciudad (en este caso, Zaragoza) está a tiro. Solo hay que esperar la escena adecuada y disparar. “Siempre hago las fotografías con el móvil. Es un fiel compañero de aventuras que, además, cabe en un bolsillo”, explica Benedí.
Pero las fotografías no revelan su significado en la mera captura. “Cuando hago las fotos, sé que dentro de ellas se esconde una historia, pero no se cuál. Al final, en mi cabeza la historia acaba encontrándose a sí misma. Intento que haya mucho aire alrededor del punto de interés para que luego me permita hacer encuadres imposibles”.
Después viene el tratamiento fotográfico. “Siempre toco un poco los niveles, o utilizo algún filtro, porque me ayuda a descontextualizar visualmente la imagen y le da una apariencia de no realidad. Mi no realidad.  La aplicación que más uso es Snapseed porque es sencilla, intuitiva y completa para el uso que le doy”, indica. “A veces utilizo también Noir, para lograr esos blancos y negros tan dramáticos”.
Luego llega la frase y, finalmente, va a InstagramJota Benedí lo hace por impulso. “Instagram, para mí, es una forma de expresarme, de decir lo que no soy capaz de hacer de otra manera”, explica. “Son gritos desesperados, disparos al aire que sé que no encontraran respuesta, pero necesito darlos. Es una especie de válvula de escape emocional”.
El fotógrafo dice que los textos de sus fotos “surgen, en un principio, de la fascinación que tengo por las series de grabados de Goya, concretamente la de Los Disparates. Pero la verdad es que, conforme la vida me ha ido poniendo las cosas  más y más difíciles (y últimamente lo ha bordado), más y más profundidad emocional hay en los títulos de mis fotografías. Soy una persona que camina mirando al cielo, en lugar de al suelo, y por eso siempre me tropiezo”.
Los fotopoemas surgen de la conjunción de un sentimiento de Benedí y una escena que se cruza en su camino. “Mis textos son realidades personales disfrazadas de literatura”, indica. “Surgen de emociones muy fuertes y universales, como la pérdida del amor de tu vida por no haber sabido expresarle lo mucho que la querías, de constantes meteduras de pata en mi día a día, de fracasos personales y profesionales… etc.”.
“También surgen de cosas positivas, como la fascinación que tengo por la belleza de todo cuanto me rodea, de la necesidad de huir de los hombres grises, de creer que todo está ahí para ser mirado y disfrutado, y de mi amor incondicional al cielo que es un tema muy recurrente en mis fotos”, apunta. “Además, me gusta descontextualizar las imágenes y dar pie a que vuele la imaginación de quien las mira. Son fotos con tantas realidades como gente las pueda ver. Son como los libros de Elige tu propio final”.
La colección está a punto de superar las 700 imágenes. Empezó en 2011 y “poco a poco, Instagram se ha ido convirtiendo en una necesidad de expresión vital para mi”, asegura. “Me hace feliz compartir. Mucho. Supongo que por eso lo hago”.
 El insoportable recuerdo de tu ausencia
 Te espero arriba. Note preocupes, no tengo prisa
Los flechazos existen

http://www.yorokobu.es/fotopoemas/

miércoles, febrero 20, 2013

Morir en un abrazo

Observad esta fotografía con atención.

Es de noche en Ciudad Juárez. Dos jóvenes se abrazan en un coche. Ella está embarazada y daría a luz en unas pocas semanas.

Están muertos.

El asesino disparó desde el costado izquierdo del coche. Una sola bala atravesó sus cabezas.

¿El sicario aprovechó la distracción para cometer el crimen? ¿O se abrazaron al saber que su final había llegado?

La vida de cualquier ser humano contiene dos certezas: que estamos vivos y que vamos a morir. Ojalá tarde mucho en alcanzarnos, pero la bala que terminará con nuestras vidas ya ha sido disparada.

Los abrazos y caricias que gocemos mientras tanto es lo único que importa.


http://www.principiamarsupia.com/2012/04/13/morir-en-un-abrazo/

miércoles, febrero 13, 2013

Por qué los casados deben celebrar San Valentín



Recuerdo cuando en el instituto llegaba el 14 de febrero y te regalaban una flor, un ramo o una caja de bombones. Más típico y comercial no podía ser, pero más romántico e inocente tampoco. Y es que en realidad la celebración de San Valentín no depende de la fecha sino del momento en el que esté la relación de la pareja. El mismo detalle que una vez nos sonrojó y que guardamos con cariño entre la hojas de nuestro diario, años más tarde puede significar que a tu pareja ya no le quedan ideas o ganas de sorprenderte.

Parece una tarea, una obligación felicitar a tu pareja en este día señalado con corazones rojos en el calendario. Hay que pensar en hacer algo diferente y especial para celebrar que estáis enamorados. Qué presión para las parejas y sobre todo para ellos ¿no? Qué incómodo debe ser hacer algo sin quererlo de verdad. Hacerlo sólo para que otra persona sea feliz con ello. Ay, pero no lo olvidemos ¡eso es amor! Como dice una canción de Zahara, "Quiero que no dejes de estrujarme sin que yo te diga nada..." pero a nosotras a veces nos vale aunque se lo tengamos que pedir ¿verdad?

La mayoría de nosotras sigue creyendo en el amor eterno, en que hay una persona destinada a estar a nuestro lado toda la vida para hacernos feliz, y si la encontramos queremos que esa relación termine en boda (lo importante vendrá después para que tras la boda no se termine la relación). Pero sabemos que las flechas de Cupido no afectan a hombres y mujeres de la misma manera. Lo que para nosotras es encontrar nuestra media naranja para ellos puede ser sólo una conquista. El flechazo desencadena distintas versiones de mostrar el amor o el instinto sexual. En las mujeres suele ser una pasión más reposada y con el oído muy atento para elaborar nuestra historia de amor, porque nosotras necesitamos tener una historia, ¿qué les contaríamos a nuestras amigas si no? Vamos apuntando detalles en nuestro disco duro y vamos escribiendo así las páginas de nuestra novela de amor. Y claro, no pueden faltar las escenas románticas como alguna sorpresita en este señalado día y ¿por qué no una propuesta de matrimonio con rodilla en el suelo justo el día de los enamorados?

A ellos la pasión del amor les lleva más a mirar, sentir y actuar. Se les llega mejor por la mirada y se les puede manejar para conseguir nuestros deseos siempre que ellos estén satisfechos, porque sabemos que se esmeran por evitar problemas y conflictos. Los hombres prefieren poca implicación emocional pero nos empeñamos en que maduren a nuestro lado y "sienten la cabeza". En realidad queremos que sientan como nosotras y eso no hay flecha que lo logre. Quizá los primeros años de relación lo intenten para que estemos contentas pero con el tiempo puede que ese deseo por satisfacernos se vaya apagando.

Enamorarse no es siempre algo voluntario. Uno se enamora sin más, no estudia una carrera para lograrlo, no lo intenta con todas sus ganas, no lo lucha, no lo ve como una meta, si fuera así no sería amor, ¿o sí? Las parejas que acaban de empezar una relación, ¿merecen una felicitación por eso?, ¿merece un regalo el que hace algo de manera natural casi involuntaria? Visto así no creo que celebrar esta fecha al principio de una relación necesite mucho empeño. En realidad el regalo y la felicitación se lo merecen los que luchan para que el amor que una vez sintieron no desparezca. Las parejas que han pasado por dificultades de cualquier índole y siguen estando enamoradas sí merecen un regalo. Tu boda no debe cambiar San Valentín.

¿Acaso te felicita alguien cuando ya no sientes amor por una persona? Al contrario, cuando te desenamoras no hay premio ni palmadita en la espalda, suelen reprocharte que algo has hecho mal y te colocan un cartel de culpable difícil de llevar. Y tampoco tienes tú toda la culpa de no sentirlo ya ¿no? Seguramente has dejado de preocuparte por tu pareja o por lo que pueda sentir. Quizá han desaparecido las mariposas en el estómago cuando está a tu lado y ya no se te eriza la piel cuando te roza. En ese momento es cuando habría que empezar a luchar, cuando habría que intentar recuperar lo que tenías y hacer lo imposible si la otra persona te merece la pena. Si lo consigues, si vuelves a sentir aquello de las primeras citas, de los primeros besos, entonces sí habría que felicitarte porque has conseguido que el amor siga vivo.

Siempre somos nosotras las que nos quejamos de falta de romanticismo en nuestras parejas, que si no se acuerdan, que si no te sorprenden ese día, que si de nuevo una cena para celebrarlo y tienes que elegir tú el sitio... Y ¿qué tal si dejamos de quejarnos y este año les sorprendemos nosotras y les llevamos a un sex shop para elegir algo juntos? Está claro que el regalo o la forma de celebrar San Valentín cambiará a lo largo de vuestra relación. Lo importante es que tu boda o la convivencia (si nos sois de firmar papeles) no cambie el sentimiento o el porqué le regalas algo a tu pareja el 14 de febrero.

San Valentín pasó a la historia por luchar para que al amor no se le pusieran barreras, nosotros no tendríamos que ponerle fechas. ¿Por qué no le demuestras a tu pareja que es especial el resto de los 364 días del año? Si lleváis muchos años de casados lo tienes aún más fácil porque ya sabes qué le gusta así que le puedes sorprender cualquier día sin tener que comprar nada, y si esa fecha no está en rojo y no la anuncian los grandes almacenes puedes estás estar segura de que es amor de verdad.

Mónica Martínez


Cartas de amor de Freud, Einstein, Fitzgerald y otros famosos


"El producto más franco, más libre y más privado de la mente y del corazón humano es una carta de amor" decía Mark Twain. En el Día de San Valentín, seleccionamos 5 fragmentos de cartas de amor históricas.

En cierta ocasión Sigmund Freud le escribió a su novia y futura esposa Martha Bernays una carta de amor que después ha dado la vuelta al mundo al ser considerada una de las confesiones más románticas de la historia: "No apetezco sino lo que tú ambicionas para ambos porque me doy cuenta de la insignificancia de otros deseos comparados con el hecho de que seas mía. Estoy adormilado y muy triste al pensar que tengo que conformarme con escribirte en vez de besar tus dulces labios".

Víctor Hugo, otro romántico empedernido, escribió en cierta ocasión a Adèle Foucher: "Tienes razón. Hay que amarse y luego hay que decírselo, y luego hay que escribírselo, y luego hay que besarse en los labios, en los ojos, en todas partes". 

Albert Einstein también expresaba con frecuencia sus sentimientos hacia su gran amor, Mileva, por carta. En una de estas epístolas, enviada desde Milán el 13 de septiembre de 1900, el físico afirmaba: "En todo el mundo podría encontrar otra mejor que tú, ahora es cuando lo veo claro, cuando conozco a otra gente. […] Hasta mi trabajo me parece inútil e innecesario si no pienso que también tú te alegras de lo que soy y de lo que hago."

El novelista Scott Fitzgerald también escribió largas misivas a la que sería su esposa, Zelda Sayre: "Tú y yo hemos pasado momentos maravillosos en el pasado, y el futuro aún está cargado de posibilidades si levantas la moral y procuras creerlo. El mundo exterior, la situación política, etcétera, siguen siendo oscuros e influyen en todos directamente, y es inevitable que te afecten indirectamente a ti, pero procura distanciarte de todo ello mediante alguna forma de higiene mental, inventándola, si es necesario. Déjame repetirte que no quiero que te concentres demasiado en mi libro, que es una obra melancólica y parece haber obsesionado a casi todos los críticos. Me preocupa muchísimo que lo estés releyendo. Describe determinadas fases de la vida que ya están superadas. Ciertamente nos hallamos en una ola ascendente, aunque no sepamos a ciencia cierta hacia dónde va."

Por su parte, Franz Kafka le envió numerosas cartas a su amada Felice. En una fechada en enero de 1913 le expresaba así su doble amor hacia ella y la literatura: "Querida: te pido con las manos alzadas que no sientas celos de mi novela. Cuando los personajes en la novela se dan cuenta de tus celos, se me escapan, más aun cuando sólo los tengo agarrados por la punta de sus vestidos. Y ten en cuenta que, si se me escapan, tendría que correr tras ellos, aunque fuera hasta el mundo de las tinieblas, su verdadero hogar. La novela soy yo, mis historias soy yo. Así que, te ruego, ¿dónde existe el menor motivo de celos? De hecho, cuando todo lo demás está en orden, mis personajes se toman del brazo y corren a tu encuentro, para, en último término, servirte a ti. [...] gracias a que escribo me mantengo con vida, me aferro a esa barca en la cual te encuentras tú, Felice. Ya resulta bastante triste que no consiga apartarme a ella. Pero comprende, Felice, que tendría que perderte a ti y a todas las cosas si alguna vez perdiera el escribir."

Publicado en Muy

martes, febrero 12, 2013

Mi primer viaje a París



Era mi primera visita a París y el bus nos llevó en su recorrido turístico a la ciudad, a la basílica del Sacré Cœur, donde la guía (uruguaya sea dicho de paso) nos daba explicaciones sobre su construcción, historia y la polémica de la misma, inaugurándose cuando finalizo la primera guerra mundial.
Algo me impacto de sus largas escaleras blancas y los comentarios sobre la gente, hipies y románticos  que se reunía al atardecer sobre las mismas escalinatas.
Estaba allí disfrutando de un viaje otorgado por Olivetti, empresa en la que trabajaba como comercial y como premio por haber superado las cifras de venta solicitadas para el concurso.

Cuando llegue al hotel Choiseul Opera en el que estábamos hospedados, me seguía rondando en mi mente la magia que desprendía esas escalinatas, le dije a mi compañero que estaba en el bar, que no me esperaran para ir a cenar y cogí un taxi indicándole al taxista la basílica como destino.

 

El sol estaba muy bajo sobre el horizonte, pero me maravillo la cantidad de gente que había en las escalinatas, familia con sus hijos, enamorados, gente de lo más variopinto, subí lentamente disfrutando del bello ambiente, hasta que llegue hasta un grupo de músicos jóvenes que me deleitaron con la famosa canción de los Beatles  And I Love Her, me emociono tanto escucharla, que note el sabor salado que llego a mi boca, dándome cuenta de me estaban resbalando las lágrimas desde mis ojos, me parecía que en cualquier momento se materializarían mis más dulces recuerdos…¡ Vaya tarde más memorable!!. 


Hoy al ver la hermosa construcción bajo una hermosa capa de nieve, no puedo evitar volver a emocionarme

Para ese amigo al que nos separa la distancia


Daría cualquier cosa por aliviarte de un poco de dolor y aumentarlo al mío, pero sé que no puedo.

Sé que sólo tú puedes sentir ese dolor. Sé que sólo tuya es la terrible tarea y responsabilidad de seguir caminando aun cuando parezca que todo perdió sentido.

Confió que no tengas dudas de que me sigas teniendo para lo que necesites, aunque sea en la distancia, esa misma distancia que por momentos se hace insoportable, pero es el futuro que elegimos para nuestra vida.

Estaría encantado de estar junto a ti para contarnos chistes o para llorar. O, simplemente, para sentarnos juntos en silencio y recordar los buenos momentos pasados juntos y que ya no volverán, que forman parte nuestra.

Te sigo admirando y para mí siempre es un placer estar tan cerca de ti con mis pensamientos.

Permíteme hacer una pausa y guardar un rato de silencio.

Guardar silencio para seguir pensando  en ti.

lunes, febrero 11, 2013

Los 5 remordimientos más habituales antes de morir


Bronnie Ware ha acompañado a cientos de personas durante las últimas semanas de sus vidas.
Esta enfermera australiana, especialista en cuidados paliativos, confiesa que “casi todas las personas expresan los mismos remordimientos antes de morir”:
1.- Ojalá hubiese tenido el coraje de vivir la vida que yo quería y no la que los demás esperaban de mí.
Este es el remordimiento más común. Cuando somos conscientes de que nuestra vida se está terminando, miramos hacia atrás y vemos todos los sueños que no hemos realizado. Mucha gente no se atreve a perseguir sus sueños y muere sabiendo que ellos son los responsables de las decisiones que los impidieron.
No somos conscientes de la libertad que tenemos por el mero hecho de estar sanos. Cuando llega la enfermedad, ya es demasiado tarde.
2.- Ojalá no hubiese trabajado tanto.
Este comentario me lo repitieron la mayoría de los hombres a los que asistí. Se arrepentían de no haber dedicado más tiempo a su pareja y a sus hijos cuando eran pequeños.
3.- Ojalá hubiese tenido el coraje de expresar mis sentimientos.
Muchas personas esconden sus sentimientos para evitar conflictos con los demás. El resultado es que se conforman con una existencia mediocre.
No podemos controlar las reacciones de los demás. Y, aunque al principio otra persona se moleste cuando somos honestos, eso hace que una relación crezca. O que se acabe una relación que no era saludable. En ambos casos, todo el mundo sale ganando.
4.- Ojalá hubiese mantenido el contacto con mis amigos.
Muchas personas no se dan cuenta de la importancia de los amigos hasta que la muerte se acerca. Nos absorbemos tanto en nuestras rutinas que dejamos marchitarse las amistades. Olvidamos ofrecer a nuestros amigos el tiempo y el esfuerzo que merecen.
En las últimas semanas de vida, lo único que importa es el amor y las relaciones. Todo lo demás -el dinero, el éxito profesional- es absolutamente irrelevante.
5.- Ojalá me hubiese permitido ser más feliz.
Desgraciadamente, este remordimiento también es muy común.
Muchas personas no se dan cuenta de que la felicidad es una opción hasta que la muerte se acerca. Muchos se han dejado arrastrar por el confort de la vida cotidiana, el miedo al cambio o a la reacción de los demás.
La vida está hecha de decisiones. Y es tuya. Decide.
Esta entrada fue publicada en Caricias

viernes, febrero 08, 2013

Alejándose de la monotonia




A las 13:30 apagó el ordenador. A las 13:31 se encerró en el lavabo, se afeitó y rehízo el nudo de su corbata. Salió de la oficina y fue dando un paseo. Era un martes pero toda la avenida olía a viernes. De camino, paró en un puesto de flores y, entre dos docenas, eligió una rosa blanca. Llegó primero al Hotel Londres. Habitación 423. Guardó la alianza en el bolsillo de la americana y se sentó en el borde de la cama . Pasaron nueve minutos y 38 segundos.

Abrió sin dar tiempo a que los frágiles nudillos golpearan la puerta. Y allí estaba ella. Luminosa. Un vestido negro ajustado, unos tacones más altos de lo habitual y una cesta de pic nic, de mimbre, de la que sobresalía una botella de Moët. Su sonrisa tímida dejó entrever mil besos  esperando a ser pedidos. Él le cambió el primero de ellos por la rosa, y ella se la engarzó en el pelo. Comieron sobre un mantel de cuadros, en el suelo, con las olas como música de fondo.

Jugaron a adivinar películas. Después, jugaron a conocerse. Tras el penúltimo beso recogieron la cesta y se fueron, cada uno, a su trabajo. Tuvieron tiempo, pero no se ducharon.

La tarde duró cien recuerdos y un suspiro. Él llegó a su casa, abrió la puerta y el chapoteo y las risas le llevaron hasta el final del pasillo. De rodillas, su esposa bañaba a su hijo de cuatro años. Él les sonrió desde el quicio. Ella le miró, secándose las manos en la falda.

En su pelo, la rosa blanca aún parecía recién cortada. Su sonrisa cómplice dejó entrever mil besos esperando a ser pedidos.

lunes, febrero 04, 2013

Carta de una mujer libre a su prometido antes de casarse


En la mañana del 7 de febrero de 1931, unas horas antes de contraer matrimonio, Amelia Earhart se sentó a escribir esta carta dirigida a su futuro esposo, George P. Putnam.
Amelia era ya por aquel entonces un mito de la aventura: en 1927 se había convertido en la primera mujer que cruzaba el Atlántico en monoplano.
Creo que esta es la carta de amor más hermosa, libre y valiente que jamás he leído:
Querido GPP,
Creo que debería dejar escritas algunas cosas antes de que nos
casemos, aunque ya hayamos hablado muchas veces sobre ellas.
Tengo que reiterarte mis dudas con respecto al matrimonio, mi sensación de renunciar a oportunidades en un trabajo que tanto significa para mí. Tengo la sensación de que casarme es una de las decisiones más estúpidas que jamás he tomado. Sé que habrá compesaciones, pero no puedo ocultarte mis dudas.
Para nuestra vida en común quiero que comprendas que no estarás sometido a ningún código de fidelidad y que yo tampoco me considero atada a ti. Si somos honestos, podremos evitar las dificultades que surgirán si tú o yo nos enamoramos de otra persona.
Por favor, no interferamos en el trabajo del otro, ni permitamos que el resto del mundo contemple nuestras alegrías o desacuerdos. En este sentido, voy a tener que mantener algún lugar donde pueda ser profundamente yo misma. No puedo soportar los confinamientos, por muy atractiva que sea la jaula.
Debo exigirte una promesa cruel: que me dejarás marchar dentro de un año si no hemos encontrado la felicidad juntos.
Voy a tratar de hacerlo lo mejor posible y ofrecerte esa parte de mí que conoces y que tanto quieres.
A.E.
George y Amelia contrajeron matrimonio aquella misma tarde y permanecieron juntos hasta la trágica desaparición de Amelia en 1937, cuando intentaba circumnavegar la Tierra en monoplano.
Publicado en Principia Marsupia


domingo, enero 13, 2013

Imágenes de algunos momentos de mi vida

Me es muy difícil elegir fotos de momentos clave de mi vida, estos son algunos.
La primer fotografia la obtuve desde la ventanilla de un modelo Caravelle, en mi primer viaje en avión, iba a Madrid a las 2 semanas de estar en España, para un curso de ventas. Estaba muy emocionado, se ve el paisaje asturiano y el mismo aeropuerto
La segunda es mi primera venta en España, mejor dicho compra de Pepe, que aún esta en funcionamiento, la foto es del verano pasado y su propietario actual es Quique, el hijo de Guillermo, actual propietario del bar "Los amigos".
 En la tercera estoy arrodillado junto a un molino holandes, durante uno de los premios por cifra de ventas obtenidos en Olivetti.
 En la cuarta estoy con mis compañeros de Sweda en Oviedo
 En la quinta estoy con los directivos suecos de Sweda, en mi últimos días en Uruguay.
 En la sexta estoy con mis compañeros de Olivetti frente al Partenon, otro de los 9 viajes que gane al extranjero, llevándome el récord conmigo al dejar la empresa. que ya no fue superado-
En la séptima  estoy acompañando a mi padre, ya que vendía verduras y frutas cuando salia de su trabajo en la empresa. en Buenos Aires.
En la octava estoy por primera vez en el puerto de Mónaco, en otro viaje por cifras de venta en Olivetti.
 En nuestra boda a los cuatro meses de conocernos con Mary, junto a Hebert Piedrahita, que me acercaba a Montevideo
 En León, a los pocos días viendo la nieve por primera vez

Foto que me saque para el carnet de conducir a la semana de estar en España
 Estrenado la Carlota, mi primer coche que me lleno de ilusión frente a oficinas de Sweda en Asturias.
 Mi primero crucero por Grecia con Olivetti
 El Amparo, mi primer barco, fotografiado por desde una avioneta.
 El nacimiento de Jorge Luis, con una mano cogía la de Mary y con la otra la Leica para fotografiar.
 Mi primer viaje a Madrid, con un compañero del curso de ventas, en el hotel Barajas, emblemático por su "lujo" con piscina climatizada y yo sin dinero para comprarme bañador.
 Con mis padres y mis sobrinas, en la comida de despedida.
 Con los compañeros de camarote, que alquilaron un coche y me llevaron a Santiago recién desembarcado.
El primer día en Asturias, a los dos días de desembarcar del Cabo San Vicente.

lunes, diciembre 24, 2012

Mensa , la asociación del 2%

Siempre me entusiasmo leer Selecciones del Readers Digest, me daba un sentido más amplio de la vida, me sentía un hombre mejor leyéndola  un día me cruce con un artículo que hablaba de test de inteligencias, de los que siempre me sentí un fiel aficionado y me provoco diciendo "Si es capaz de cumplimentar este test en 15 minutos con un resultado aceptable de aciertos, Ud. puede estar entre el 2 % de la población", lo resolví con un más de un 80% de aciertos en menos de 5 minutos, por lo que seguí leyendo el artículo que hablaba de Mensa (http://es.wikipedia.org/wiki/Mensa_(organizaci%C3%B3n) (http://www.mensa.org/) asociación que habla sobre "superdotados".
La propuesta era clara, si creías que podías estar entre ellos, debias enviar una cantidad de dolares, a continuación ellos te enviaban las pruebas para realizarlas con  un mínimo de seguridad, si ellos consideraban que podrías estar entre lo que consideraban "genio", tenias que enviarlas junto a una terna de psicólogos de tu entorno, ellos elegían uno y le enviaban las pruebas a las que te debía someter.
Así lo hice y curiosamente saque un 52% , cosa que no me creí mucho, ya que era conocedor que los test de inteligencia se componen de pruebas espaciales, de entendimiento y de comprensión, estas dos últimas no pude realizarlas, al estar en inglés solamente y yo no sabía hablar la lengua. Solo hice la "espacial", en la que tenia mucha facilidad, no en vano me esa virtud mía llevaba de calle a los psicólogos de selección de personal, como pude constatar a lo largo de las selecciones que personal a las que participe, siempre las concluía en la tercera parte del tiempo admitido y ellos me repetían el mismo consejo "falta aún mucho tiempo ¿porqué no la revisa? y con la misma repuesta "no, ya que me confunde el revisarla" para después verlos alejarse para comentar mis resultados con algún compañero.

Un hermoso viaje en el tiempo

En un hermoso viaje al pasado, inmerso en un ejercicio de calistenia me he vuelto a golpear con mis  hermosos recuerdos de otra vida pasada.
Mis ex-compañeros de Olivetti en Asturias, celebran dos comidas al año, una en el verano en Oviedo y la otra en el invierno en Gijón.
Recibí la llamada de Carlos recordándome que siempre esperan mi asistencia con interés, a pesar de comprender la lejanía de mi residencia en Canarias, me disculpe...lo que no sabia es la "conspiración" de Mary para que asistiera, saco los billetes para viajar esa semana a Asturias para que pudiera participar (acabamos de estar en el verano 15 días) no le quito la razón al decir que son oportunidades únicas, que a lo mejor no vuelven a repetirse, no sé si podré participar en la próxima, o si en ella estarán todos los que si participaran en esta.
Eramos 42, todo un record, ya que no creo que seamos mucho más de 60 aquellos que formamos Olivetti, cuando era toda una familia que luchábamos en otro escenario muy alejado del comercial actual, eran otros modos, otra manera de ver la vida.
Un restaurante atestado de gente que en principio me revolvía la memoria tratando de encontrar referencias que me ayudaran a recordar su nombre, gente que me abrazaba y que no sabia mu bien quienes eran. Muchos años han pasado, todo un hito que modifico mi vida, que la hizo más valiosa, mucha lucha, muchos kilómetros recorridos, mucha gente conocida con las que cruce mi camino y que cambio mi vida para mejor.
En Versalles (París con los ganadores ese viaje)
Durante la comida con mi excompañeros
Mary en las pistas de San isidro
Berlín del Este

Me fui de Olivetti con todos los records de venta, fui el único que gane los 9 viajes al extranjero por cifras de venta conseguidas, incluyendo el viaje al Berlín de las dos Alemanias, incluyendo la aventura de cruzar el Check Point Charlie hacia la Alemania del Este, un mundo siniestro de avenidas enormes y desiertas, visitando el famoso museo de Parramon.


El talonario


Ese sábado se despertó con ganas de gastar. Buscó el viejo talonario del banco y se lo guardó en el bolsillo. En el salón, su hija pequeña veía unos dibujos animados, más dormida que despierta. Se sentó junto a ella y le dijo,  “ cada noche, al acostarte, me pides que te haga mimos. Yo te hago,  pero siempre te quedas con ganas de más.”  Sacó el talonario y escribió en un cheque,  “ Pagaré al portador una hora de caricias por todo el cuerpo.” Ella sonrió y le dijo, “creo que me lo voy a gastar ahora mismo .”
Ese fue el primer talón del día. Después pasó por el mercado, hizo unas compras y  fue a visitar a su madre. “ En mis cuarenta y dos años de vida me has hecho la comida, aproximadamente, 18.000 veces ” le dijo, mientras firmaba un talón. “ Hoy cocino yo ”. La madre leyó en voz alta,  “ páguese al portador una ensalada de cigalitas salteadas, bocaditos de merluza rebozada y un helado de higos con chocolate caliente”.
Después de comer quedo en el café con un amigo al que debía, desde hace tiempo, una explicación. Necesitó todo el reverso de un cheque para escribirla. Se lo entregó  y se abrazaron.
Ya en casa, después de cenar, firmó un talón a su hija mayor canjeable por un cuento con osos, piratas y tesoros hundidos. Después,  se sentó junto a su mujer.  Ella le dijo,   “ me he encontrado este talón con caricias en el pijama de la niña. ¿aún tiene fondos?”
“Claro, ¿quieres hacerlo efectivo ahora?”  Ella se rió:  “Mejor lo guardo para mañana. Hoy también me apetece gastar a mí.”  Cogió el bolso, abrió su talonario y, mirándole con descaro, le extendió un cheque en blanco. 
Publicado en El diario vasco el sábado 4 de agosto de 2007.

sábado, noviembre 24, 2012

Luarca, el punto de inflexión en mi vida





No puedo dejar de emocionarme, cuando hablo de Luarca, a menudo en la vida se muere de éxito y a mi casi me paso en esta bendita tierra,  la fulgurante carrera profesional en Olivetti, me llevo a hacerme cargo de la venta en la parte occidental de Asturias si saber donde me metía,  no me eran propicios los vientos, tenia todo para fracasar, no conocía la zona, ¿como iba a vender 30 maquinas de escribir al mes y 5 fotocopiadoras en una zona rural, pero la vida una vez más me sonrió. El entorno se me brindo, trabaje mucho, mucho, pero eso no debe sorprender a nadie, no había otra opción, la inventiva brota del hambre, fui capaz de superar las limitaciones con trabajo y honradez, la zona me hizo ganar todos (fui el único en la empresa) los concursos que hubieron en esa época  con viajes por EU, incluyendo el visitar la Alemania del Este, París, Londres, Italia, Grecia, etc . Fui corresponsal de prensa, le organice la campaña electoral a Adolfo Suárez, yo que no sabia nada de política, fui designado presidente de la Cruz Roja del mar, hasta que NCR fijo sus ojos en mi y me multiplico mi sueldo por 6 para que me ocupara profesionalmente de Canarias.

domingo, noviembre 04, 2012

Encontrado en internet

"Querer sin limites nunca fue una muy buena idea, intuía, más que saber de los posibles riesgos que entrañaba esto, que me aconsejaban los que presumían de tener más experiencia sobre el tema, que yo... aún así, decidí asumirlos el día que me sonreíste por primera vez, el mismo día de los fuegos de artificio a nuestro alrededor y que sólo nosotros vimos. Ahora es tarde, ya formas parte indisoluble de mi alma, ahora no basta con no desear el dolor, esta inmerso dentro de mi.
Eres para mi, mucho más que un buen recuerdo, fuiste una realidad que añoro dentro de mi vida y eres término de comparación constante y siempre la ventaja  corre de tu parte, mi amiga del alma"