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domingo, mayo 29, 2016

Un día nos levantamos sin saber que la vida nos esta esperando ansiosa

¿Qué pensamientos pasaban por mi mente hace 52 años?
No recuerdo exactamente lo que pensaba en esa mañana, en mi mente de niño, adolescente o de proyecto "hombre", Sé que no era consciente de lo que estaba cambiando mi vida, ni con la rapidez que lo hacía sin mi control y más aún , de la importancia de  los cambios que se avecinaban y que no entraban en los planes de mi futuro más ambicioso.
Pero si que cambio mi vida, de repente, se lleno de ilusiones me llenaron el corazón y que han forjado esto que no se parece en nada aquella que la que cada día terminaba empapado mientras  leía a Moby Dick o vibraba con las aventuras de Tom Sawyer. Todo ello forjo al emigrante que un día decidio que debía buscarse la vida y se monto en una "patera grande" (barco de pasajeros de la época) haciendo la ruta "de regreso" de los miles de emigrante españoles que buscaban hacer las américas, pero tenia los ojos llenos de ilusiones, un traje y una sola camisa de vestir que lavaba todas las  noches y la colgaba dentro de la ducha para poder salir con ella en la mañana, sin olvidarme de lo apenado que estaba con todo lo que dejaba atrás y que formaba lo que era toda mi vida hasta esos momento

sábado, mayo 21, 2016

Siempre hay que tratar de ser el mejor, pero nunca creerse ser el mejor Juan Manuel Fangio

"Me encanta tener miedo"

En "Emmanuel 2" (la antivirgen) en la que Francis Giacobetti hace alarde de su saber más sútil.
logrando una joya filmografica y de buen gusto (Habrá seguramente muchos que discreparan de mi parecer)
Durante el film hay una escena en que Emmanuel recorre en compañía del amigo de su marido Kristoffer los comercios en búsqueda de nuevas emociones y en uno de ellos le ofrecen esa experiencia irrepetible por medio de la acupuntura, que ella acepta de inmediato. La preparación crea un ambiente inquieto, indescriptible que le hace emitir la frase "Tengo miedo", Kristoffer le responde: "Aún estas a tiempo de renunciar"...pero ella se reafirma "Me encanta tener miedo"

Un día desapacible, circulaba por la avenida Marítima de Las Palmas en horario laboral, vi al "Euro" siendo azotado por el viento en su amarre y me dije: "Es el momento", di la vuelta y aparque el coche y me dirijo al barco, en el me puse ropa más apropiada y cómoda y solté amarras, el mar estaba muy encrespado, siempre es aconsejable salir en un velero un mínimo de dos tripulantes, en mi caso siempre yo era el "segundo" a pesar de ser el propietario del mismo, ya que mi hijo se encargaba de toda la maniobra, eso habla de mi poca experiencia de navegante, me enganche el arnés a la línea de vida, cable de acero que recorre la cubierta del barco de proa a popa, que en la practica asegura que el cadáver no se pierda si uno cae al mar, ya que subir al mismo con la ayuda del cable es imposible a mi edad. Quise poner el piloto automático, pero renuncie, no le veía la gracia, en cuanto salí a la dársena, subí la mayor y de inmediato el foque, como pude con el pié manejaba la caña (o timón) bordee un carguero muy grande fondeado en la bahía, otro más y otro, el viento me acosaba con aún más fuerza, pero aguante y en un momento dado, tire las velas al piso, sin acomodarlas en su receptáculo, encendí el motor que respondió a la primera y me dirigí al puerto.
Mi pecho estaba henchido de orgullo: había tenido mucho miedo, pero me sobrepuse y regrese victorioso.
      



Brad Pitt se pasea por el barrio para grabar "Allied"

Ya no se puede salir a comer, calles cortadas, policía desbordada,
Brad Pitt arrasa, no se habla de otra cosa, hasta la crisis parece que se da un respiro para ver al actor.


viernes, mayo 13, 2016

Ser aún mejor y tener el amigo que te mereces

Cuando somos jóvenes, no vemos necesario tener un mejor amigo ya que, tendremos la sensación de tenemos muchos de ellos. Cuando maduramos, como quiera que esto ocurra, la naturaleza de las relaciones de amistad cambian. Tener un mejor amigo o ser uno, no es tan simple como etiquetar a alguien con las siglas “APS” (Amigos para siempre).
1. Dar apoyo emocional es probablemente el elemento más importante de cualquier
relación de amistad adulta. Los mejores amigos evitan la crítica innecesaria de cada uno y tienden a no juzgar.
2. Un mejor amigo de escuchará y responderá cuidadosamente a lo que has dicho, incluso si lo dicho le afecta directamente a él o ella. La habilidad para escuchar lo que el otro está diciendo es una de las partes más importantes de estas relaciones de amistad.
3. Puedes saber quiénes son verdaderamente amigos cuando tienes que mudarte o desplazarte al aeropuerto para coger un avión. Los mejores amigos irán por la gente que les importa, esto hace sentir bien a ambas partes.
4. La consideración es una gran cualidad que profundiza y fortalece cualquier relación de amistad. Ser capaz de ver las necesidades de la otra persona y hacer lo que puedas para cubrir aquella necesidad es una experiencia unificadora.
5. La confianza es otro factor importante de las relaciones personales de amistad. Cuando sabes que puedes telefonear a un amigo cualquier día de la semana y a cualquier hora, eso hace que te sientas mejor y que aumente vuestra confianza el uno en el otro.
6. Los mejores amigos te aceptan tal y como eres. No esperan de ti la perfección. Cuando no estás en tu mejor momento, ellos serán comprensivos más que críticos contigo. Cuando tienes un mal día, alguien que se preocupa por ti te preguntará si puede ayudarte de alguna manera o dejarte solo si es lo que necesitas.
7. Los amigos son como los terapeutas, pero puedes salir a beber con ellos. Un buen amigo es un terapeuta, pero un verdadero buen amigo no es alguien que te incita a beber.
8. Tu mejor amigo es un espejo que refleja hacia ti quién eres tú para él. Tus buenas cosas brillan, y aquellas partes que necesitan ser mejoradas no son juzgadas pero sí comprendidas.
9. Alguna vez necesitamos un hombro en el que llorar, y tener un amigo con el que poder desahogarse y sentirse cómodo haciendo esto, es un regalo. Para algunas personas, es complicado llorar solos. Tener alguien que realmente puede dejar salir tu dolor es de gran ayuda cuando estás combatiendo con alguna dificultad.
10. Los mejores amigos cubren tu espalda. Sabiendo que puedes confiar en la otra persona tu bienestar, eso hará que ambos descubráis y disfrutéis nuevas experiencias. 
recursosdeautoayuda

La peor traición que te puedes hacer a ti mismo es no hacer aquello por lo que te brillan los ojos

"Un buen texto no está terminado cuando no hay nada más que agregarle, sino cuando no hay nada más que quitarle." Eugenio Siccardi

Una celíaca que quiere salir de la duda

jueves, abril 28, 2016

La carta de Carlos Matallanas, periodista deportivo enfermo de ELA, que Simeone leyó a sus jugadores

Carlos Matallanas es periodista deportivo y enfermo de ELA. Una enfermedad degenerativa que poco a poco te va limitando. A Carlos le propusieron en el Confidencial que fuera contando su experiencia en un blog para concienciar y ayudar a la gente con esta maldita enfermedad.

Diego Simeone leyó esta carta y se la hizo leer a sus jugadores: "Me emocioné en el avión cuando íbamos a jugar la Copa del Rey a Hospitalet; se lo hice leer a todos los jugadores. Agarré las hojas de no sé qué periódico y se las pasé a Gabi para que las leyese. Al resto les dije: Ustedes sigan la lectura. Esto es la vida, no solo es fútbol loco”.
Aquí os dejo la emocionante carta:
Muy buenos días a todos, yo estoy aquí principalmente por mi condición de enfermo de ELA. Y así me dirijo a ustedes. Pero debo ser siempre justo con mis otras condiciones, entre las que destacan la de periodista y la de futbolista. Desde la primera, vengo tratando la compleja enfermedad que sufro a través de un blog semanal en El Confidencial, tribuna que cada vez coge mayor vuelo y obtiene un mayor respaldo de lectores ávidos de conocer qué es esto de la ELA. Pero es desde la segunda condición, la de jugador de fútbol, desde la que veo más apropiado hablarles hoy.
Lo entiendo mucho más apropiado tras los incidentes ocurridos el pasado domingo, conocidos por todos, y que son la muestra de que hay demasiados que aún acuden a campos de fútbol sin haber entendido lo más mínimo sobre qué es esto del deporte: actividad llamada a mejorar al ser humano, y no a devolverlo a la época donde vivíamos en cavernas.
Lo quiero hacer, además, en un marco como este que nos brinda la AFE, asociación de la que soy afiliado desde el año 2007, a la que considero mi casa, y a la que estoy infinitamente agradecido por una jornada como esta. En definitiva, durante cinco minutos, les voy a hablar de mi enfermedad con las botas de fútbol puestas.
Y es que el fútbol es la respuesta a las preguntas más complejas que me han hecho últimamente.
Preguntas que yo también me acabo haciendo, pero siempre a posteriori, cuando podemos pararnos a pensar por qué somos como somos, de dónde nace nuestra manera de ser.
Los primeros síntomas de la ELA empiezan a aparecer en un proceso que dura meses, roza lo desesperante y acaba tiñendo tu día a día de un tono gris que todo lo cubre. Los doctores, que aplican la acertada lógica de que lo menos frecuente es eso, lo menos frecuente, apartan de sus primeras hipótesis algo tan temido y fatal como es la esclerosis lateral amiotrófica. Pero es el tiempo, que jamás notarás que pasa tan lento como en esas semanas eternas, el que poco a poco te mete en un pasillo largo donde todas las puertas de escape laterales se van cerrando, viéndote abocado a pasar por la que hay al final, donde accedes a un lugar muy oscuro: allí donde se hace firme el fatal diagnóstico.
Y les voy a contar lo que sentí y lo que pasó dentro de mí. Lejos de abrumarme, yo encendí desde el primer momento la luz de esa sala oscura en la que, a la fuerza y de improviso, la vida me había metido a los 33 años. Con tranquilidad y sin perder los nervios acepté la situación, quise conocer el lugar donde me hallaba, qué opciones tenía, qué me esperaba allí y, más importante, no perdí ni un segundo de mi tiempo en lamentarme y en hacer comparaciones con los lugares fabulosos de donde venía.
Los demás no entendían que yo fuera capaz de ver luz entre tanta oscuridad. Desde fuera, fueron entendiendo que me encontraba entero, que seguía vivo y que quería vivir, que quería ver qué pasaba conmigo, hasta donde podía llegar. Y ahí empecé a rodearme de gestos de asombro que acababan en las preguntas de que os hablaba al principio:
¿De dónde sacas esa fuerza?
¿Cómo es posible que reacciones así?
¿Por qué no te quejas?
¿Por qué no te desborda ver tan de cerca el sufrimiento inminente y la posibilidad de una muerte cruel y temprana?
Metido en el fragor de mi batalla particular, yo no me paraba a pensar para dar respuesta a esas preguntas. Yo solo actuaba según me dictaba la forma de ver la vida que siempre he tenido. Pero las caras de asombro se multiplicaban según iba dando a conocer el diagnóstico, y la insistencia de las mismas preguntas aumentaba. Llegó un momento que me tuve que detener unos segundos e intentar responderme esas cuestiones a mí mismo.
Y la respuesta que encontré fue la misma para todas ellas. Es muy sencilla y ya se la he anticipado:EL FÚTBOL.
Porque fue el fútbol el que me enseñó a esforzarme día a día sin importar el pasado ni añorar un futuro que no se conoce.
Fue el fútbol el que me mostró que todo puede suceder en un segundo inesperado, tanto lo mejor como lo peor.
El fútbol también me dio instrucciones para entender que, ante cualquier imprevisto, no queda otra que buscar soluciones y jamás excusas, que son las que te hunden más y te hacen perder un tiempo valioso.
En la cautela del ‘partido a partido’, el fútbol me demostró que jamás hay que tirar las campanas al vuelo ni arrojar tampoco la toalla, dándome una virtud impagable como es la mesura.
Dentro de un vestuario de fútbol aprendí a dominar mis miedos, a respetar los miedos de los demás y a sentirme libre asumiendo responsabilidades. Me hice hombre mucho antes que la mayoría de mis amigos por el simple hecho de tener un examen semanal donde constantemente se actualiza tu prestigio y para lo que no sirven excusas de ningún tipo. Y es que en el terreno de juego no hay árboles donde esconderse y acabas siendo muy consciente de qué has hecho mal o bien, por qué lo has hecho así y en qué puedes mejorar. Porque siempre se puede mejorar. No lo olviden: siempre.
Y también fue el fútbol el que me enseñó a pensar en los demás. En la fortaleza del grupo. En el bien común. En ayudar al que se encuentra en apuros, pero no por condescendencia, sino por la más genuina solidaridad. Solidaridad que solo se presta totalmente cuando no hay engaños, cuando identificas que quien lo pasa mal, ya está dando todo lo que puede dar de sí y aun así necesita tu apoyo.
Y también disfruté compartiendo esfuerzos al lado de gente mejor que yo, sin que la envidia jamás apareciese porque, sencillamente, los mejores me hacían mejor a mí. Y porque aprendí muy pronto que hasta los mayores cracks de cualquier disciplina acaban necesitando de la ayuda y comprensión de quienes les rodean para ser aún más grandes y poder aspirar a las más altas cotas.
Y, señores, por encima de todas las cosas, el fútbol me enseñó a soñar en mayúsculas. Siempre con los pies en la tierra, pero soñar más allá de las nubes.
Cuando tanto yo como mi seres queridos recibimos el pasado verano mi fatídico diagnóstico, fue algo así como encajar tres goles seguidos a falta de cinco minutos para el final del partido más importante de nuestras vidas. Y yo, simplemente, reaccioné como lo haría vestido de corto, hice lo que he hecho siempre. Fui a recoger el balón del fondo de nuestra portería, lo lleve al círculo central y me dispuse a levantar uno a uno a la mayoría de mis ‘compañeros’, que yacían entregados sobre el césped con ganas de estar en cualquier otro lado y no viviendo ese infierno.
Y ya voy acabando.
Desde ese momento, solo les quiero hacer ver a quienes leen mi mensaje todo aquello que me han enseñado desde bien pequeño: que los partidos se juegan hasta el final. Que mientras hay vida hay esperanza. Que no hay minutos de la basura y que jugar es de por sí un regalo sea cual sea el resultado. Que debemos disfrutar hasta de la peor de las derrotas, pero disfrutar porque lo damos todo, porque peleamos hasta el último suspiro. Porque sintiéndonos fuertes, ansiando mejorar y haciendo equipo, cualquier sueño se puede convertir en realidad. Porque, hasta que el árbitro no pite el final, cualquier remontada siempre será posible.
Y, además, porque siempre habrá un niño mirándote y al que le debes dar el mejor de los testigos: tu ejemplo.
Muchas gracias.
Todo mi apoyo para ti y tu familia Carlos
http://bit.ly/26xIQMi

lunes, abril 25, 2016

Brad Pitt rodará en mi barrio

Brad Pitt rodará en la Plaza Cairasco, Belén María y la calle Canalejas
La capital grancanaria será el plató de la película 'Allied', una superproducción de Paramount Pictures y GK Films ambientada en el norte de África en 1942
Las Palmas de Gran Canaria será el plató de la última película protagonizada por Brad Pitt y Marion Cotillard, Allied, una superproducción de Paramount Pictures y GK Films con apoyo de Sur-Film dirigida por Robert Zemekisque se estrenará a partir del próximo 23 de noviembre.
La película ya está en pleno rodaje en Londres, desde donde se trasladará un equipo formado por más de un centenar de personas para continuar con la filmación en Gran Canaria durante 45 días.
http://bit.ly/1T8mVkZ

sábado, abril 23, 2016

Joshua, siempre en mi memoria


http://jorgeboedososnierz.blogspot.com.es/2008/…/joshua.html

Un libro para cambiar una vida

Cómo ganar amigos e influir sobre las personas
Cómo ganar amigos e influir sobre las personas – Dale Carnegie
Muchos libros han influido de manera contundente en mi vida, pero de elegir uno, seguramente seria este, recuerdo perfectamente cuando vi colgado por chinchetas en la pizarra recomendando su lectura, durante aquel primer curso sobre ventas que participe, de una editorial en Montevideo, desde allí se hizo un clásico en el desarrollo profesional de mi vida, recurriendo a su lectura en innumerables ocasiones.
Hoy sé que es uno de los primeros “best-sellers” de este tipo que se publicaron, hace ya más de 60 años, pero cuyas enseñanzas sigue tan vigentes como el primer día. En él el autor da claves para adquirir ese “don de gentes” tan propio de las personas carismáticas, de tal manera que construyamos más y mejores relaciones sociales y seamos capaces de influir en los demás.
Para ello el libro parte de la premisa de que para que el lector logre este objetivo, hay ciertos elementos que tiene que cambiar, como romper con estereotipos mentales, adquirir nuevas ambiciones y aprender a asimilar las críticas. Al final de libro el lector habrá adquirido las herramientas para incrementar su popularidad y su influencia e incluso mejorar su oratoria y sus habilidades conversacionales.