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martes, marzo 20, 2018

…A pesar del enorme tiempo transcurrido

…A pesar del enorme tiempo transcurrido, aún recuerdo fielmente cuando te cogí la mano por primera vez cuando paseábamos detrás de la iglesia, te mire a los ojos y vi que sonreías tímidamente, asimismo sigo recordando el momento cuando me despedí de ti en tu fiesta de cumpleaños rogando que me permitieras verte nuevamente en la brevedad, sigo repitiendo esas imágenes una y otra vez en mi mente, como si las hubiera grabado a fuego en mi mente.

Me fustigo con la situación que viví cuando te dije que lo dejáramos ¿por qué estás haciendo esto ya me preguntaba sin comprender las razones? Fui la cita con tu madre pensando en arrodillarme pidiendo perdón por mi sinrazón, pero no logre escabullirme de mi responsabilidad, había llorado esa noche sin poder conciliar el sueño, quise defenderme y no lo logre, me vi enterrando mis pies en el barro más profundamente cada vez más, no entendía nada mi comportamiento, quería salir del sin conseguir un ápice de cordura en mi mente.

Nunca volví a entenderme con alguien como lo hacía contigo, había descubierto el sueño de mi vida y lo estropee todo en un instante.

Un día decidí cambiar de rumbo mi vida, después de darle muchas vueltas, decidí decírtelo, siempre pensamos que no resultara, que te negarías volver a verme, pero aceptaste y me emociones, amine a tu lado como en aquellas primeras veces, te volví a besar y me di cuenta de que nunca volvería hacerlo con alguien como tú, te dije que si te casabas conmigo, no cambiaba el rumbo de mi vida, que estaba dispuesto a pedir perdón a tu madre. No quisiste, no supe entender el entender el daño que había hecho en tu entorno familiar, con lo fácil que debía ser.

Años más tarde tenía un papel arrugado en mi mano con tu número de teléfono y no me animaba a llamarte, ambos ya teníamos nuestras vidas concesionadas con otras personas e inclusive ambos con hijos…habían pasado tantos años…

Al final ya no me quedaba mucho tiempo y llamé…temblé de emoción al reconocer tu voz: me dijiste, sabía que algún día me llamarías, estoy contenta que lo hayas hecho. ¿Tomamos un té? Y lo tomamos, me atropellaba contándote lo que habíamos pasado lejos uno del otro, nos despedidnos en la entrada del cine en que estaban proyectando la película “ Cuando un hombre ama a una mujer” quise besarte de nuevo y no me dejaste, te vi alejarte con ese andar inconfundible y pensaba ¿se dará vuelta? Pero no, no lo hiciste y me que un rato con el alma arrugada en un puño hasta que diste vuelta a la esquina.

Para mi sorpresa me llamaste al otro día ¿Tienes ganas de volver a verme? Yo trastabillaba, no lograba consolidar mis palabras. Fue la última vez que hable contigo, pero fue un día inolvidable… ¿Seguirás pensando en mi como yo lo hago contigo cada día y en cada instante 
?

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